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LÁPIZ Revista Internacional de Arte

Editorial: Lo inadecuado / The inadequate

por José Alberto López

LÁPIZ Revista Internacional de Arte nº 267, Junio / Julio 2011

Lo inadecuado es el título del proyecto presentado por Dora García en el Pabellón de España de los Giardini, en la Biennale di Venezia. El título de la obra es, en buena medida, la obra en sí. Traducida también al inglés y al italiano, la frase se despliega sobre el suelo del pabellón, vacío, por lo demás, de otros objetos o estímulos visuales. Dora García ha elegido realizar una obra incorpórea que adquiere sentido con la intervención de ochenta performers preestablecidos y otros espontáneos que pueden sumarse también a la faceta web del proyecto. Se trata, así, de una propuesta performática, cuya consumación, cuya completitud, se alcanzará solo cuando se culmine el proceso que debe desarrollarse durante los cinco meses que dura la Biennale. Es decir, que habrá que esperar a que el evento se clausure para poder sacar algo en claro de este proyecto, pues solo entonces se habrá completado. Esta "obra", con su carácter irritantemente procesual e inmaterial y con un título que irónicamente parece calificar su propia inoportunidad, ha generado una desfavorable opinión entre el público, experto o lego, que ha visitado el Pabellón de España.

Es cierto que en el arte contemporáneo ya no nos asombra nada y estamos muy acostumbrados al proceso y la inmaterialidad, pero en este caso Dora Garía ha confundido el contexto de la Biennale con el de uno de los tantos "talleres" que suelen acoger los centros de arte contemporáneo. Para poner un ejemplo relativo a otro género artístico contemporáneo, lo que la artista nos propone es presenciar algo equivalente a lo que sería asistir al proceso de concepción, planeamiento, producción y montaje de una instalación, sin llegar a disfrutar de la instalación misma, porque después de cinco meses, ¿a quién le importará ya el resultado del proyecto de Dora García para la Biennale?

Pero en el caso de la participación española en la Biennale, la obra de García no ha sido lo único inadecuado. Ya citamos en nuestro número anterior lo inoportuno de la participación catalano-balear, y ahora hemos de señalar la desmesura de la participación oficial española, que ha supuesto el gasto de una desorbitada suma para una obra tan intangible: 850.000 euros, dentro de los cuales no sabemos si se computa el viaje, totalmente fuera de lugar, de la Ministra de Cultura a Venecia con su séquito para inaugurar el Pabellón de España. No recordamos haber visto nunca antes a un ministro de cultura español inaugurando el pabellón en Venecia. Tampoco sabemos si el dinero gastado en la dispendiosa cena ofrecida por España para celebrar la ocasión formaba parte de ese presupuesto de 850.000, o si a esta suma hay que agregar todos esos gastos de representación que paradójicamente no se vieron nunca en los pasados años de bonanza.

The inadequate

Lo inadecuado is the title of the project presented by Dora García in the Spanish Pavilion of the Giardini, in the Biennale di Venezia. The title of the work is, in good measure, the work in itself. Translated into both English and Italian, the phrase lays on the floor of the pavilion, otherwise empty of other objects or visual stimulants. Dora García has chosen to carry out an incorporeal work that acquires sense with the intervention of eighty pre-established performers and other spontaneous ones that can also join the web facet of the project. That way, it will become a complete, consummated proposal only when the process that should develop during the five months of the Biennale culminates. That is to say, one has to wait for the event to close in order to get anything clear about this project, because only then it will be finished. This "work" with its irritatingly progressive and immaterial character and with a title that ironically seems to classify its own inopportunity, has generated a unfavourable opinion among the layman and expert public that has visited the Spanish Pavilion.  

It is true that in contemporary art nothing surprises us and we are very used to the process and immateriality, but in this case, Dora García has confused the context of the Biennale with that of one of the "workshops" that usually house contemporary art centres. Using an example related to another contemporary art gender: what the artist proposes is for us to watch something equivalent to what would be attending the process of conception, planning, production and assembly of an installation, without actually enjoying the installation itself, because after five months, who really worries about the result of the Dora García project in the Biennale?

But in the case of the Spanish participation in the Biennale, the work of García is not the only inadequate thing. We already mentioned in our previous editorial article the inopportunity of the Catalan-Balearics participation, and now we have to point out the excessiveness of the official Spanish participation, that has meant spending a huge amount for such an intangible work of art: 850,000 Euros. We do not know if this included the trip, completely out of place, of the Minister of Culture to Venice with her entourage to inaugurate the Spanish pavilion. We cannot remember having ever seen a Spanish minister of culture inaugurating the pavilion in Venice. Neither do we know if the money spent on the costly dinner offered by Spain to celebrate the occasion formed part of that 850,000 Euro budget, or if all those representation expenses still have to be added and which paradoxically were never seen in the past years of plenty.

 

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