Cosecha 2010
Autor: CD Compact
Revista: CD Compact nº 242
Otorgados bajo la óptica de divulgar nuestra música y a nuestros músicos, los Premios CD Compact, en su vigésimo tercera edición, ya están aquí y ustedes amables lectores podrán consultarlos detenidamente en las siguientes páginas.
Hace años que nos quedamos solos en esa tarea de galardonar a los mejores discos que se distribuyen en nuestro país que, sin que andemos siempre mirándonos el ombligo, creemos que discográficamente es lo que ha de concernir a nuestros melómanos, los de aquí. Este año los premios se han otorgado además teniendo muy en cuenta la música que se hace en nuestros días, pues, sin faltarle el respeto a los grandes
históricos de toda la vida, bueno será que nos demos cuenta de que estamos ya en el siglo XXI y que, en consecuencia, la música del siglo XX ya no tiene por que asustar a nadie. En ese sentido, conscientes de que ya hay demasiadas versiones de referencia de ciertos títulos, en la cabeza de todos hemos premiado una ópera contemporánea, L’amour de loin, de Kajia Saariaho. También, en el apartado música de cámara -en un año que la cuartetística de Haydn ha sido profusamente grabada y reeditada-, el premio ha recaído sobre nuestro Joan Guinjoan; el premio del jurado sobre la música del malogrado Francisco Guerrero; y el premio de música española sobre Miguel Hidalgo, tres compositores españoles a su vez contemporáneos en el sentido más estricto de la palabra. Como españoles son los Ministriles de Marsias,
Jordi Savall, Ataúlfo Argenta, Eduardo López Banzo, el ensemble Hippocampus o Concierto Español, merecedores de nuestros premios en los diversos apartados de música del Renacimiento, Medieval, Histórica, Ópera barroca, Instrumental barroca y recuperación de repertorio. De modo que, de la larga veintena de premios que nuestra revista concede en el apartado del disco compacto, cerca de la mitad corresponde a la música o los músicos de nuestro país, algo que nos parece del todo natural, pues, con el paso de los años, parece que aquello de que en España era más difícil ser músico que torero en Finlandia se ha convertido en un topicazo.
Los «toreros» finlandeses campan por sus respetos en nuestras tierras y es obligado reconocer la gran labor que han hecho -por lo que a nosotros concierne- en el mundo del disco. Es indudable que la cosecha de 2010 goza, por derecho propio, de la denominación Gran Reserva por lo que respecta a nuestra discografía. Ese nefasto complejo español de que somos un país de pupas y que nuestros méritos sólo se reconocen allende nuestras fronteras debería pasar a la historia y en este sentido CD Compact va a colaborar encarnizadamente.
