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Desplazamiento y revitalización del español en los Estados Unidos: panorama

1 enero 2000 · Por simple

Autor: Amparo Morales

Revista: Ínsula nº


Introducción general

Según los estimados más recientes, la población hispana de Estados Unidos
representa alrededor del 13 por 100 de la población general estadounidense.
Si en abril de 2000, con 35,306 millones de personas de origen hispano, reflejaba
ya el 12.55 por 100 de la población general, en los últimos estimados del Statistical
Abstracts of the United States
de 2002, con casi 37 millones, representa
el 13 por 100 de ella (Tabla 1). Estos datos no hacen sino indicar el
ritmo imparable de la inmigración hispana en los Estados Unidos. Las cantidades
recogidas no sólo se mantienen fieles a las proyecciones hechas en años anteriores,
sino que resultan más positivas. El crecimiento del grupo latino es más rápido
que el del resto de la población de Estados Unidos, tanto de los llamados «white
population», como el de la población afroamericana, superada ya por la latina,
y el de la población oriental, que es la minoría que sigue a los hispanos en
ritmo de crecimiento y a los afroamericanos en tamaño. Este estado de cosas
y el poder político que, aún con tropiezos, están adquiriendo los latinos explican
que, por ejemplo, en febrero de 2003 el Departamento de Justicia de Estados
Unidos demandara al condado de Berks, en Pennsylvania, porque discriminaba
contra los electores hispanos. Todo ello obedecía a que los puertorriqueños
de ese condado, que representan el 10 por 100 de la población, se había quejado
de que los funcionarios electorales les eran hostiles.

En realidad, hispano es un término fantasma que integra grupos poblacionales
de diferente nacionalidad, raza, práctica lingüística, situación educativa
y nivel económico. La convivencia diaria de la mayoría de ellos en los mismos
sectores de ciudades y estados, junto con ciertas experiencias de discrimen
y prejuicio, han consolidado una identidad particular que sobrepasa las diferencias
señaladas y que permite la inclusión de todos ellos en una misma categoría.
Además, todos hablan o tienen el español como lengua nacional heredada y la
comparten, en mayor o menor grado, con el inglés. Esas circunstancias han creado
una nueva cultura que no es la estadounidense ni tampoco la propia de su país
de origen. Esta nueva cultura los identifica y, a la vez, los diferencia del
resto. En ella el modo particular de utilizar español/inglés es, para muchos,
el rasgo más importante de identidad.

Debido a estos hechos, la cultura hispánica en Estados Unidos ofrece manifestaciones
muy variadas. Por un lado, la tradicional hispánica culta, que está ganando
prestigio en Estados Unidos, según se percibe en el creciente interés por la
cultura, el arte y la historia de España y América Latina, por la cantidad
de tesis sobre temas hispánicos en las universidades estadounidenses [pie_1] y
por la buena acogida de la novelística hispanoamericana. Una de sus manifestaciones
más recientes es la presentación en febrero de este año de la obra Spain
in America
: The Origins of Hispanism in the US en el Spanish Institute
de Nueva York. Tuvo excelente acogida de prensa y público. Por otro, junto
a ésta, surgen expresiones más populares, motivadas por la búsqueda de una
nueva identidad y cultura, la del chicano/pachuco, neorriqueño, quisqueya,
etc. que quiere demostrar que sintiéndose mexicano, puertorriqueño, dominicano,
etc., es, a la vez distinto y vive en un espacio físico diferente. Como manifestación
de ella se puede señalar la gran cantidad de publicaciones en la lengua mezclada —inglés/español— y
el arraigo de la música regional popular. Entre otras, la obra Living in
Spanglish
presenta el spanglish como el símbolo más patente de esta
expresión cultural, que para el autor, Ed Morales, ya no es hispana, sino latina.
Nos dice (traducción mía):

«Cuando nosotros hablamos spanglish no estamos expresando ambivalencia,
sino una nueva forma de discurso que tiene la posibilidad de redefinirnos
a nosotros mismos y a todos, a la vez que niega el juicio convencional de
asimilación y americanidad» [«When we speak in Spanglish we are expressing
not ambivalence, but a new region of discourse that has the possibility of
redefining ourselves and the mainstream, as well as negating the conventional
wisdom of assimilation and American-ness»] [pie_2].

Datos estadísticos

El crecimiento de la población hispana en Estados Unidos sigue a un ritmo
tan acelerado que ha permitido que se hicieran realidad, e, incluso, se superaran
las proyecciones más optimistas de la década anterior. El grupo mexicano
ofrece el aumento más significativo.

En la Tabla 1 se ofrecen los últimos datos cuantitativos de la población
hispana (Table No. 14, US Census Bureau, Statistical Abstract, 2002).

Tabla 1

Hispanos frente a la población total

Población total Población hispana %
284. 797. 000 36. 972. 000 12.98

Los índices de crecimiento poblacional han variado muchísimo a lo largo de
los años y siempre favoreciendo a la población hispana. En la última década,
según los datos censales de 1990 y los de 2000, el crecimiento de la población
general ofrecía un índice aproximado de 12.17 por 100, frente al de la latina
con 39 por 100. La Tabla 2 recoge las proyecciones establecidas del
año 2005 al 2010. Como se observa en los datos (Table No. 17 Statistical
Abstract),
el crecimiento de la población hispana sigue el mismo ritmo
acelerado, superior al de la población general.

Tabla 2

Proyección de crecimiento poblacional

2005-2010

Pobl. total
Año 2005 Año 2010 % aumento
287.716.000 299.862.000 4.05
Hispanos
Año 2005 Año 2010 % aumento
38.189.000 43.688.000 12.58

Hay que tener en cuenta que los datos censales varían según las sucesivas
proyecciones que hacen los especialistas de los datos previos obtenidos y según
se formulan las preguntas sobre el país de origen de los informantes. En el
censo del 2000 los hispanos han visto un tanto dislocadas las proporciones
internas debido a ciertos cambios en las preguntas. Los informes de marzo y
julio ofrecen los resúmenes cuantitativos más importantes, que muestran que,
aun dentro de las variantes, el crecimiento de la población latina y las proporciones
de los distintos grupos nacionales son una constante que se repite en cada
una de las décadas censales [pie_3].

Tabla 3

Porcentajes poblacionales según país de procedencia

Nación Porcentaje1990 Porcentaje2000
México 63,3 66.0
América Central y Sudamérica 14,8 15.0
Puerto Rico 10,5 9.0
Cuba 4,5 4.0
Otros 6,9 6.0
Total 100 100

El aumento de la población latina se atribuye por igual a la inmigración
y a la ta-sa natural de nacimientos. A pesar de que los índices de natalidad
han descendido en to-dos los grupos, incluso en el latino, el ritmo de nacimientos
de la población latina se mantiene superior al resto. Sirvan de ejemplo los
resultados de un estudio universitario realizado en California sobre los nacimientos
habidos en California desde julio a sep-tiembre de 2001. De ellos el 50.2 por
100 de nacimientos pertenecía al grupo latino; 31.4 por 100, al blanco; 11.3
por 100, al asiático, y 6.1 por 100, al afroamericano. La inmigración alcanza,
también, cifras muy elevadas en los latinos. Esto obedece no sólo al gran número
de inmigrantes legales que entran al país, sino, además, al número de indocumentados,
contingente aún poco preciso que se va incorporando con dificultad a los recuentos.
En la Tabla 4 se recogen los inmigrantes admitidos en el año 2000 (Table
No. 9, Statistical Abstract, 2001).

Tabla 4

Grupos mayores de inmigrantes admitidos en el año 2000

México 173.919
China 45.652
Filipinas 42.474
India 42.046
Vietnam 26.747
Nicaragua 24.029
El Salvador 22.578
Haití 22.364

El total de inmigrantes latinos admitidos en el año 2000, considerando sólo los
grupos cuantitativamente más representativos, ha sido de 220.526. Como se observa,
el número mayor corresponde a los mexicanos. En la Tabla 5, se recogen
los estados con mayor cantidad de inmigrantes latinos en este mismo año 2000.

Tabla 5

Estados con mayor número de inmigrantes latinos admitidos
en el año 2000

(incluidos sólo los grupos más representativos)

Total Mexicanos Nicaragüenses Salvadoreños
California 100.714 85.551 5.176 9.987
Texas 34.532 31.211 644 2.677
Florida 19.648 4.597 14.400 651
Illinois 8.847 8.600 112 135
Nueva York 5.172 1.883 741 2.548
Nevada 3.720 3.120 278 322
Washington 3.384 3.256 39 89

La información que ofrece el Statistical Abstract (censo de 2000) sobre
los ciudadanos de Estados Unidos nacidos en países extranjeros perfila la representatividad
actual acumulada de los distintos grupos. En primer lugar está México y le
siguen Cuba, República Dominicana y El Salvador.

Distribución

Los hispanos, según el censo de 2000, se han dispersado por todo Estados
Unidos y, aun manteniendo las concentraciones tradicionales, empiezan a vivir
en estados y ciudades que en fechas anteriores no les atraían. Los mexicanos,
debido a su tamaño, son también los de mayor dispersión. En general, las
concentraciones de los grupos latinos se van haciendo más heterogéneas.

Uno de los datos más sobresalientes del recuento censal de 2000 ha sido comprobar
que la población es mucho más variada étnicamente que en años anteriores. Esto
obedece a que a la vez que se van incorporando nuevos grupos étnicos, el conjunto
de hablantes que no pertenece a estas minorías crece a ritmo mucho más lento
que ellas. En cantidades absolutas hay aumento poblacional en todas los grupos
hispanos, pero el intenso crecimiento del mexicano hace palidecer proporcionalmente
al resto. La población dominicana es el grupo mayor en la categoría de «otros»,
con 764.945 individuos. Van adquiriendo importancia los salvadoreños, con 655.165;
los colombianos, con 470.684; los ecuatorianos, con 260.559; los peruanos con
233.926, y los guatemaltecos, con 217.569. Los españoles suman 100.135. El
aumento de la población mexicana y de la centro y suramericana hacen disminuir
las proporciones relativas de los puertorriqueños y cubanos, grupos importantes
en términos cuantitativos.

Es un hecho repetido que la mitad de la población hispana vive en California
y Texas. Los estados de mayor número de latinos son: California, Texas, Nueva
York, Florida e Illinois, y los de porcentajes más altos respecto a la población
total del Estado son: Nuevo México (42 %), California (32 %), Texas (32 %),
Arizona (25 %) y Nevada (20 %) (Statistical Abstract, 2002). Los cambios
que muestra el censo del año 2000 indican que se han diluido un tanto las concentraciones
nacionales tradicionales. Hoy hay hispanos incluso en las ciudades pequeñas
de Carolina del Norte, de Iowa y de Minnesota que nunca antes hubieran esperado
recibirlos.

Estos cambios ocasionan que, si bien los mexicanos continúan prefiriendo el
oeste y suroeste de los Estados Unidos, ya una porción representativa de ellos
vive en los estados de Florida, Illinois, Colorado, Washington y Nueva York;
los puertorriqueños, que se habían mantenido por años en el noreste, especialmente
en Nueva York, ocupando las consabidas barriadas del Bronx, el Barrio (Harlem
hispano) y el Brooklyn’s Navy Yard, se han ido desplazando hacia el sur del
país, a Orlando, New Jersey, Pennsylvania y Massachusetts. Un 22.3 por 100
de ellos vive actualmente en Florida. Los cubanos, que han hecho de Miami la
segunda Habana, se están desplazando a Nueva York. Desde luego, aún permanece
en el sur el 74.2 por 100 de ellos.

Actualmente hay mayor heterogeneidad en las concentraciones poblacionales
de los hispanos. Por ejemplo, latinos de distintas nacionalidades se han unido
a los puertorriqueños de Nueva York, creando una población latina más variada
de la que había hace unos años. Según Otheguy y Zentella [pie_4], los
seis grupos nacionales más representativos en Nueva York son los puertorriqueños,
los dominicanos, los cubanos, los colombianos, los ecuatorianos y los mexicanos.
Está claro que hoy la población hispana de Nueva York ya no constituye un grupo
homogéneo. Como tampoco la constituye la de Miami, o la de Florida, en general,
donde a los cubanos se han unidos puertorriqueños, dominicanos y otros muchos
hispanoamericanos. Los Ángeles manifiesta actualmente un variado conglomerado
de hispanos, cuya mayoría está constituida por chicanos y salvadoreños.

Van surgiendo nuevas comunidades dialectales. Describir el perfil lingüístico
del español de cualquier comunidad hispana de Estados Unidos actualmente, dada
la variedad de modalidades que la pueden representar, puede ser una empresa
difícil. Esto hace que la investigación del español en los Estados Unidos haya
reorientado algunas de sus perspectivas de análisis y se incluya ahora la nivelación
dialectal como uno de los procesos meritorio de estudio. Por ejemplo, en Los Ángeles,
Silva-Corvalán [pie_5] (2000, p. 80) señalaba que el constante flujo de
centroamericanos, con su característico voseo y aspiración de –s final
e inicial, rasgos desconocidos en la mayoría de los dialectos mexicanos, debían
tenerse en cuenta a la hora de caracterizar el español de California. El nuevo
proyecto del RISLUS es otro trabajo en esa dirección: se quiere medir la influencia
del inglés en el español de la ciudad a la vez que se evalúa la posible creación
de un nuevo dialecto panhispánico.

Datos sociales

El nivel educativo y económico del grupo hispano ha ido creciendo a lo
largo de los años, aunque aún le quedan pasos por recorrer. El grupo mexicano,
el más numeroso, mantiene los índices menos halagüeños. La atención actual
del gobierno por los logros escolares de los latinos
(Del riesgo a la
oportunidad, 2003) auguran un mayor crecimiento académico del grupo hispano.

Ocupación

Los grupos latinos, en conjunto, mejoran paulatinamente su situación económica
y así se refleja en la secuencia de censos. Con todo, su perfil social en general —el
nivel educativo y la situación laboral y profesional— aún se presenta menos
halagüeño que el de la población general. Situación comprensible dada la continua
e intensa llegada, legal o ilegal, de nuevos ciudadanos de bajos niveles socioculturales
y limitada preparación escolar. Reiteradamente se ha señalado que los bajos índices
en el patrón educativo de la población hispana producen los ingresos bajo promedio
e impiden que los grupos hispanos se beneficien a cabalidad de los grandes
cambios sociales y políticos de los últimos años. La densidad demográfica y
la pujanza social alcanzadas hasta ahora no parecen haber sido suficientes
para mejorar estos índices económicos tradicionalmente deficientes. Hoy en
día, aún dos de cada cinco hispanos no se ha graduado de escuela superior.
En la Tabla 6 (Table No. 36, Statistical Abstract, 2000) se ofrecen
los porcentajes de la educación obtenida por los latinos de 25 años o más,
según los últimos informes de marzo de 2001. La información general muestra
que son los cubanos los que tienen los porcentajes más cercanos a la norma
general, mientras que los mexicanos son los más alejados. El hecho de que el
grupo mexicano sea tan numeroso hace que sus características pesen significativamente
en los datos generales.

Tabla 6

Porcentajes educativos de la población hispana 1

Menos de 9no. grado Escuela Secundaria o más Total
Hispanos 43 % 57 % 100 %
No hispanos blancos 11.6 % 88.4 % 100 %

Menos de bachillerato Bachillerato o más Total
Hispanos 89.4 % 10.6 % 100 %
No hispanos blancos 71.9 % 28.1 % 100 %

En otras estadísticas se ofrecen los datos educativos generales de los distintos
grupos de hispanos con educación secundaria o más, según el informe del censo
de marzo de 2000 (Tablas 7 y 8).

Tabla 7

Hispanos con educación secundaria o mayor

No hispanos Mexicanos Puertorriqueños Cubanos C. y S. am. Otros
88.4 % 51.0 % 64.3 % 73.0 % 64.3 % 71.6 %

Tabla 8

Hispanos con bachillerato o más

No hispanos Mexicanos Puertorriqueños Cubanos C. y S. am. Otros
28.1 % 6.9 % 13 % 23 % 17.4 % 14.5 %

A pesar de que se da un aumento general en el nivel educativo, seguramente
favorecido por la llegada al país de nuevos grupos de Hispanoamérica, aún se
mantienen en desventaja respecto al resto de la población; así se refleja
en los datos.

Según los resultados de un estudio encomendado por el presidente George W.
Bush (Del riesgo a la oportunidad: llenando las necesidades de los hispanoamericanos
en el siglo XXI, abril 2003),
pocos hispanos llegan al nivel universitario.
Algunos de los obstáculos mencionados en el informe, incluyen el discrimen
y las bajas expectativas que se tienen de los niños latinos. Se han propuesto
estrategias, enmarcadas en la ley No Child Left Venid, para remediar
esta situación [pie_6]. La baja escolaridad de los latinos, según el comité citado,
no sólo amenaza con dejar atrás a otra generación de hispanos, sino que limita
su movilidad dentro de la fuerza laboral. Efectivamente, aunque los índices
de desempleo han bajado en los últimos años: en el 1990 estaban en un 10.6
por 100 y en el 2000 sólo un 5.7 por 100 permanece desempleado, continúan manteniéndose
más altos del 3.4 por 100 que el grupo blanco no hispano. Un 21.2 por 100 de
las familias hispanas aún vive bajo el nivel de pobreza (frente al general
de 7.7 %). Son, nuevamente, los mexicanos y los puertorriqueños los que presentan
los índices más altos de pobreza y de desempleo. A su vez, los datos vuelven
a señalar la tendencia de la población hispana, cuando se la compara con los
blancos no hispanos, a ocupar puestos de servicio y de labor menos diestra
y a estar menos representados en los trabajos gerenciales y profesionales.
En las Tablas 9 y 10 se recogen los porcentajes de sueldos según
el país de procedencia.

Tabla 9

Sueldo anual de $ 30.000 o menos

No hispanos Hispanos gen. Mexicanos Puertorriq. Cubanos CyS. amer.
40.3 % 68.7 % 71.5 % 60.9 % 56.5 % 69.1 %

Tabla 10

Sueldo anual de $ 50.000 o más

No hispanos Hispanos gen. Mexicanos Puertorriq. Cubanos C. y S. amer.
27.4 % 9.6 % 7.7 % 13.1 % 17.9 % 11 %

Esta situación de desventaja se hace patente en el grupo hispano de mayor
población, los mexicanos; éstos han aumentado poco su ingreso anual, aún el
71.5 por 100 de ellos se mantiene con un ingreso de 30.000 dólares anuales
o menos; los cubanos, por el contrario, presentan los porcentajes más altos
de ingreso. No hay, por ahora, datos seguros sobre los otros grupos étnicos.
Los dominicanos, los salvadoreños, los guatemaltecos, los españoles, etc.,
podrían ofrecer datos muy diferentes entre sí.

Pérdida de la lengua materna

Siguiendo el mismo proceso de aumento poblacional, crece el uso del español
en la sociedad estadounidense, pero eso no quiere decir que los niños hispanos
nacidos en Estados Unidos no sufran el mismo proceso de otras lenguas de
minorías de pasar al monolingüismo en la lengua dominante. Los datos indican
que no hay transmisión generacional del español, pero que la continua llegada
de nuevos inmigrantes monolingües en español mantiene estable el patrón lingüístico
de la comunidad hispana.

Los datos poblacionales no son, desde luego, los lingüísticos, muchos de los
más de treinta y seis millones de latinos del censo no hablan español y, para
otros, ya bilingües, el inglés es la lengua dominante. El desplazamiento del
español hacia el inglés es un hecho comprobado, aunque los datos no dejan de
ofrecer contradicciones, porque la cantidad de hablantes de español aumenta
día a día según aumenta la población. Este hecho permite asegurar a algunos
que el español se ha mantenido estable a lo largo de los últimos años.

Las investigaciones muestran que la pérdida de la lengua materna en los hispanos
es una realidad, dado que a medida que crece el número de hablantes de español,
crece, también, la asimilación al inglés. El análisis de estos hechos ha llenado
de páginas las antologías de los congresos sobre el español de Estados Unidos.
Los estudios se han realizado desde perspectivas diferentes. Se analizan los
hechos teniendo en cuenta el macro nivel poblacional y, también, en perspectivas
más limitadas, con individuos aislados o grupos de determinadas comunidades.
Aun cuando es difícil obtener datos totalmente precisos del uso real del español
o inglés por parte de la población hispana, dada la ambigüedad de algunas preguntas
y la poca atención dedicada a estas cuestiones en los censos, los números parecen
repetir los ofrecidos en 1990. En general, un 40 por 100, aproximadamente,
de la población hispana es bilingüe; una cantidad similar o algo menor es monolingüe
en español y el resto es monolingüe en inglés [pie_7] (Veltman, 1990). Las cantidades
del censo de 2000 (Census 2000, Summary File, SF 3) son halagüeñas (Tabla
11).
A la pregunta de la lengua hablada en la casa, 28.101.052 hispanos
contestaron que era el español. Desde luego, no se medía el nivel de español
al que hacían referencia los informantes —muchos de ellos ya lo manejarían
de modo muy precario— ni se especificaba quién lo utilizaba en la casa.

Tabla 11

Personas que contestaron hablar español en la casa

Población hisp. Hablan español % habla español Hablan inglés % habla inglés
36.972.000 28.101.052 76 13.751.256 37.19

Como se observa en la Tabla 11, una cantidad significativa de ellos
también dijo que hablaba inglés «menos que muy bien» (esta era la alternativa
junto «no hablar inglés»). Así pues, hay un grupo bilingüe de proporción similar
a la proyección de 1990. Cantidades similares se repiten en los estados más
representativos, como Texas, Nueva York y Florida. Estos datos han permitido
postular a muchos investigadores la estabilidad y mantenimiento del español
en Estados Unidos.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que esta estabilidad lingüística obedece,
en gran medida, al efecto de balance compensatorio que produce la continua
llegada de inmigrantes monolingües. Es un hecho comprobado, y repetido muy
a menudo, que la llegada de nuevos inmigrantes produce en el español de las
comunidades bilingües de los Estados Unidos un efecto compensatorio: los hablantes
que se pierden por su paso al inglés se recuperan con los recién llegados.

El perfil de variación generacional que presentan los inmigrantes hispanos
de Estados Unidos, repetido en muchos trabajos, indica que el monolingüismo
en inglés y el bilingüismo aumenta según aumenta el tiempo de residencia en
los Estados Unidos [pie_8]. Hart, González y Feingold [pie_9], en su estudio de desplazamiento
lingüístico en varios grupos étnicos, comprobaban, con datos muy precisos,
ese desplazamiento. La tendencia al monolingüismo al inglés o al bilingüismo
por parte de las generaciones más jóvenes se podía precisar con índices exactos.
Los mexicanos presentaban el desplazamiento mayor, frente a puertorriqueños
y cubanos. Estos últimos presentan los índices de mantenimiento más altos.

Este desplazamiento hacia el inglés se ha estudiado, también, teniendo en
cuenta el proceso interno del individuo, es decir, observando cómo un hablante
puede ir cambiando durante su vida las preferencias de uso de una lengua; e,
igualmente, en la secuencia generacional cuando se mide la transmisión de la
lengua de padres a hijos. El paso del español al inglés, según los años de
residencia en los Estados Unidos, cobra particular importancia en estos hablantes
más jóvenes. Los estudios sobre la competencia lingüística de escolares bilingües
hispanos —los monolingües en inglés no participan— muestran que, en casi todos
ellos, el dominio del español es inferior al de sus mayores. Sin detenerme
en todos los estudios realizados, que llenarían este artículo de tablas y fichas,
baste indicar que la mayoría de las investigaciones se ha hecho en la zona
de mayor concentración de hispanos y donde éstos manifiestan más fuerza, el
Suroeste, y en todas ellos se recogen resultados parecidos, los hispanos de
más edad se auto evalúan con mayor dominio del español que los más jóvenes.
Las comparaciones entre las destrezas en inglés y español de estos grupos reflejan,
a su vez, un dominio más bajo del español que del inglés, incluso en los grupos
considerados más resistentes al inglés. El desplazamiento hacia el inglés es
un hecho, y es mucho más rápido en los nacidos en Estados Unidos. Esto obedece,
según señalan los educadores, a que la escolaridad de los hispanos se realiza
a costa de la lengua materna; los niños sustituyen la lengua del hogar, el
español, por el inglés tan pronto comienza su formación escolar. Al no haber
transmisión de la lengua materna a los más jóvenes se produce el llamado corte
generacional en el desarrollo del español [pie_10].

Los grupos latinos de Estados Unidos usan más el inglés según aumentan sus
estructuras económicas y sociales y el tiempo de residencia en el país. Desde
luego, los jóvenes se unen al proceso con mayor intensidad y, de ellos, los
nacidos en Estados Unidos o que llegaron allí a edad temprana hablan ya inglés
en la casa o es su segunda lengua preferida. Los llegados a otras edades aprenden
inglés con mayor o menor éxito dependiendo de la edad del arribo y de sus propias
condiciones socioeconómicas. Aunque el español permanece como la lengua de
la casa en muchos hogares hispanos, aun en ellos, el inglés no deja de estar
presente y puede ser la lengua preferida por los miembros más jóvenes. Con
los años, el español puede ser para ellos un rasgo de identidad, querido y
profundo, pero habrán dejado de usarlo o preferirán comunicarse en inglés en
gran parte de sus actividades sociales y laborales. Esta situación es, desde
luego, mucho más compleja de lo que se puede presentar aquí y se ha discutido
ya en muchos trabajos y publicaciones. Se han señalado ciertos factores sociales
que inciden en el desempeño y mantenimiento del español, entre ellos, los prejuicios
hacia los que hablan español. Los estudios sobre las opiniones de los escolares,
por ejemplo, ofrecen una gran cantidad de datos de por qué evitan identificarse
como hispanos en la escuela y entre sus amigos: el discrimen y la burla juegan
un papel importante [pie_11]. Su mejor careta es hablar inglés. No