Mercado y realidad
Autor: Rosa Olivares
Revista: Express, Revista de Información y Debate sobre Arte Actual nº 46
Volvemos a empezar una nueva temporada en este mes de octubre que es más inicio de año que enero. Y volvemos casi todos, porque alguno nos va a faltar ya para siempre, con las mejores intenciones, propósitos de cambio que casi nunca se cumplen. En esta ocasión se trata de un regreso a la rutina un poco deprimente cuando vemos que todo está como lo dejamos, que las programaciones para la nueva temporada podrían ser los resúmenes de las antiguas temporadas. Es más que evidente que estamos en crisis y no solamente por la radical bajada de los presupuestos de las instituciones, sino por la falta de radicalidad de las propuestas artísticas. Cada vez más, el mundo del arte es una burocracia. Después de pasar unas temporadas aparentemente bien de recursos económicos, la falta de dinero que engrose unos presupuestos a veces excesivamente hinchados, y a veces lastimosamente miserables (no para todos fue bonanza), parece que ha acabado con la imaginación y la creatividad. Artistas, galeristas, gestores, críticos,… todos, en fin, se encuentran que sin dinero ya no se puede hacer casi nada. ¿No será que estamos confundiendo el mercado con la realidad?
No podemos ignorar que en las etapas de gasto y lujo generalizado no todos jugaban con las mismas posibilidades, que había muchos centros de arte que nunca lograron recursos millonarios, que siempre ha habido galerías que no brillaron en las ferias internacionales, que hay cientos de artistas que no han ganado concursos ni se les ha producido la obra ni han expuesto en centros de arte, sin embargo, siguieron trabajando, creando, con esfuerzo e ilusión mientras un mercado feroz y ciego les ignoraba y echaba a un lado con esa prepotencia de ricos, de especuladores, que se ha hecho tan habitual en el sector cultural.
No se sabe si es el artista el que da sentido a la galería o es la galería la que pone el valor al artista, como tampoco está muy claro si un artista que no llega a exponer en un museo o centro importante realmente tiene una obra interesante. Este es uno de los resúmenes parciales que nos deja la supuesta etapa de abundancia y gasto sin medida. Sin embargo, desde esta revista hemos apostado por creer que el arte no es cuestión de dinero, que la creatividad, el genio, la imaginación no vive solamente en las galerías de algunas calles céntricas ni en las salas de cuatro o cinco museos, sino que es algo que vive disperso y es difícil de encasillar. Sigue habiendo artistas que trabajan y crean, y producen, aunque nadie les subvencione esa producción. Y creemos sinceramente que los críticos, los gestores, los directores de museos y, muy especialmente, las galerías, deberían estar más atentos al arte y menos a la pasta.
Esta es una de las razones por las que EXIT Express cambia la sección de «Exposiciones» por la de «Perfiles». En primer lugar, porque creemos que centrarse exclusivamente en lo que las galerías y museos ofrecen mensualmente, sobre todo después de cinco años de salir todos los meses, es repetitivo y excluyente, porque creemos que hay que hablar de los artistas, de lo que ellos hacen sin tener en cuenta si tienen una galería céntrica, importante, o a la moda. Nos gustaría que los críticos se asomaran a esas otras galerías que rara vez aparecen en las páginas de exposiciones de ninguna publicación pero que siguen sacando nuevos nombres al escenario del arte. En resumen, que se fijaran más en la obra y menos en el lugar donde se puede ver esa obra. La segunda razón es la convicción que en tiempos de crisis, igual que en cualquier otro -si es que hay otro tiempo sin crisis- los que trabajamos en el mundo de la cultura tenemos la obligación de no anquilosarnos, de cambiar, de movernos, de innovar, de ser diferentes. De equivocarnos y de corregir. En cualquier caso, de vivir.
Bienvenidos a todos a un año más de crisis, de lamentaciones y, esperemos, de imaginación.
