Artículos

Caminatas / Walks

1 enero 2000 · Por simple

Autor: Mariano de Santa Ana

Revista: LÁPIZ Revista Internacional de Arte nº 213


CAMINATAS

Lejos de la senda raída del turismo ávido de playas confortables y volcanes domesticados, Hamish Fulton (Londres, 1946), una de las referencias históricas del land art europeo, estuvo en febrero de 2004 caminando siete días por el norte de Lanzarote en respuesta a una invitación de la Fundación César Manrique ( fcm) . La traducción estética de aquella experiencia se mostró en los meses de febrero y marzo en forma de “poesía geográfica” (Francesco Careri) en la sede de la institución canaria: mapas, fotografías y paneles con textos que daban cuenta de los pasos dados y las toponimias encontradas, de la inmediatez de la experiencia y la percepción del espacio. Se trata de una poética de la ausencia, en cualquier caso, pues la representación no puede captar completamente la vivencia del andar, del cuerpo inmerso en el tiempo. Parte de las obras exhibidas, que se mostraron junto a otras anteriores que refieren caminatas de Fulton por distintos puntos del territorio español, pasarán a formar parte de la colección Arte-Naturaleza de la fcm , que ya ha encargado con anterioridad trabajos a artistas-paisajistas como Nils-Udo, Thomas Joshua Cooper, Miguel Ángel Blanco y Axel Hütte.

Pregunta .- ¿Qué es “caminar”?

Respuesta .- Es muchas cosas, pero, para empezar, podría decir que es una forma de acercarse a la naturaleza.

P.- Hemos venido caminando desde la sala de exposiciones hasta la habitación donde hacemos esta entrevista, ¿qué diferencia hay entre nuestro andar y el suyo?

R.- Una y otra caminata están relacionadas. No obstante, cuando camino, solo decido el momento en que comienzo y acabo. La caminata se convierte en un objeto. Una caminata puede existir igual que un objeto invisible en un mundo complejo.

P.- ¿Cabe hablar de “peregrinaje” en su trabajo?

R.- A veces, no siempre. Hay muchas dimensiones en mis caminatas: el peregrinaje, el baile contemporáneo, el ritual o, en el caso de las caminatas largas, una demostración física.

P.- Háblenos acerca de su dimensión dancística.

R.- Una vez hice un proyecto en Francia con un bailarín y pude comprobar de cerca la conexión que hay entre andar y danzar, porque estructuras y planeas la caminata con suficiente antelación. Yo establezco una ruta previa antes de empezar a caminar y el baile también tiene un plan, que se llama coreografía.

P.- ¿Cuál es su mejor obra de arte: el dibujo que han trazado sus pies por el camino o las imágenes que dan cuenta de su marcha en la sala de exposiciones?

R.- No considero una obra de arte las huellas que dejo por el camino. Caminar es arte, y eso se proyecta, por ejemplo, en el libro de artista que hemos editado para esta exposición. Cuando la caminata se acaba, la obra termina del todo.

P.- En sus obras hay una fuerte componente lingüística –textos, mapas, etc.–. Cuando camina, ¿se siente en contacto directo con la naturaleza, o piensa que el lenguaje se interpone entre usted y ella?

R.- El lenguaje se interpone, claramente. La gente cree que, cuando camina por la naturaleza, está sola, pero no lo está, está en compañía de los pájaros, de los reptiles… Cuando construimos una ciudad, lo diseñamos todo, pero cuando penetramos en la naturaleza, nos damos cuenta de que hay una fuerza que desconocemos, que no nos es familiar. La lava de Lanzarote no la ha diseñado ningún arquitecto ni la ha producido ninguna fábrica. Volviendo a la cuestión del arte, yo lo que no hago es coger cosas de la naturaleza y traérmelas a mi casa.

P.- Lo que significa que no expondría usted círculos de piedra en una galería.

R.- No. Además, Fernando Gómez Aguilera, director de la Fundación, me ha explicado que en Lanzarote está prohibido coger piedras.

P.- Pero usted no se apropiaría de esas piedras ni aquí ni donde no estuviera prohibido hacerlo.

R.- No.

P.- …Y esto contrasta con lo que hace Richard Long.

R.- En efecto. Sin embargo, soy un artista internacional e, irónicamente, genero más contaminación que la gente a la que no le interesa la naturaleza, ya que tengo que coger aviones, usar papel para mis catálogos, emplear vinilo para las exposiciones, etc… No digo que me parezca mal que Richard Long venda piedras, pero yo no lo hago. Una roca de río es redonda porque tiene relación con el agua que la ha erosionado; su sombra la ha creado el río, y yo no quiero quebrar esa relación llevando esa roca a un museo. Uno no puede preguntarle a una roca: “¿Puedo llevarte conmigo a un museo?”… Si usted coge una piedra de Lanzarote y la vende como obra de arte, la naturaleza no se lleva una comisión por ello.

P.- El minimalismo ha generado hijos, nietos y bisnietos. El andar como práctica estética que inauguraron usted y otros miembros de su generación, ¿ha tenido continuadores?

R.- Ahora hay, sobre todo, jóvenes artistas caminando por las ciudades que son muy interesantes, como la norteamericana Danielka Phelps o el grupo italiano Stalker. Una de mis principales preocupaciones es saber lo que hacen artistas como estos.

P.- Cuando llega a un sitio, como ahora a Lanzarote, ¿se informa sobre el mismo o intenta estar lo menos condicionado posible?

R.- Hay caminatas en las que quiero saber mucho y otras en las que no quiero saber nada con antelación.

P.- ¿Por qué en Lanzarote solo ha tomado fotografías de caminos y senderos?

R.- Cada caminata tiene muchas posibilidades fotográficas, pero siempre restrinjo mi elección. En este caso, me he limitado al camino que quedaba por delante y al suelo bajo mis pies.

P.- Se llame autopista o se llame vereda, el camino es algo de lo que usted habla en la autoentrevista que se hace en el libro editado para la ocasión. Es una construcción cultural con un simbolismo fortísimo.

R.- Cuando llegas a un sendero, piensas que la gente hace tiempo, a lo mejor, lo transitaba en burro y que ahora se ha convertido en una carretera. Con Gómez Aguilera hablaba de si es realmente necesaria esta carretera, porque hay otra paralela que pasa al lado. Cada vez más, se cubre el suelo natural con asfalto.

P.- ¿Por qué escogió Punta Mujeres para comenzar su caminata?

R.- Porque me alojaron allí. Es como tirar la moneda a cara o cruz.

P.- Cuando camina por el volcán de La Corona y cuenta 3.250 pasos, ¿ironiza sobre la mente humana, que lo mide todo?

R.- Desde luego, porque ¿a quién le importa eso? Caminé por el volcán en el 2004 y me gustó la idea de recorrerlo por su borde superior, pues no es una carretera ni un camino.

P.- En sus libros suele reproducir botellas de agua locales. En este caso, aparece una de agua de Firgas.

R.- Las Islas Canarias son diferentes de, por ejemplo, la Amazonia. Ésta es el agua de las Islas Canarias. Me interesa señalar la importancia del agua y remarcar, además, que las Canarias están rodeadas de agua. Como decían en una comedia norteamericana, si los seres humanos estamos hechos en un 98% de agua, estamos a un 2% de ahogarnos.

WALKS

Staying away from the worn-out trail of tourists hungry for comfortable beaches and domesticated volcanoes, Hamish Fulton (London, 1946), one of the historical references in the field of European land art , spent seven days walking around the north of Lanzarote in February 2004 after an invitation from the César Manrique Foundation ( fcm) . That experience was transformed into an aesthetic creation which was displayed in February and March as “geographic poetry” (Francesco Careri) at the venue owned by the Canary Island institution: maps, photographs and panels bearing texts that explained the steps taken and the toponomy encountered, the immediacy of the experience and the perception of space. His is a poetic art that speaks of absence, in any case, since the representation cannot completely capture the experience of walking, of the body immerse in time. Some of the works exhibited, which were displayed alongside other previous creations that refer to other walks Fulton has made around different areas of the Spanish territory, will become part of the fcm ‘s Art and Nature Collection. The institution previously commissioned works by landscape artists like Nils-Udo, Thomas Joshua Cooper, Miguel Ángel Blanco and Axel Hütte.

Question .- What does “walking” mean?

Answer.- It means a lot of things, but, to begin with, I could say it is a way of getting in touch with nature.

Q.- We walked from the exhibition hall to the room where we are conducting this interview. What is the difference between the way we walk and the way you do?

A.- Both walks are connected. Nevertheless, when I walk, I only decide when to begin and when to end. The walk becomes an object. A walk can exist in the manner that an invisible object exists in a complex world.

Q.- Could we refer to “pilgrimage” in your work?

A.- Sometimes, not always. There are many dimensions to my walks: pilgrimage, contemporary dance, rituals, or, when I embark on long walks, even physical demonstration.

Q.- Could you expand on the dance-related dimension?

A.- I once carried out a project in France with a dancer and realised the connection that exists between walking and dancing, since walks are structured and planned in advance. I establish a previous route before I start walking and dancers also stick to a plan, called a choreography.

Q.- Which is your best work of art: the drawing your feet have sketched along the path or the images that represent your walks in the exhibition venue?

A.- I do not see the footprints I leave along the path as works of art. Walking is art, and that is transmitted, for example, in the artist’s book we have published for this exhibition. When the walk is over, the work is complete.

Q.- Your works contain a strong linguistic component –texts, maps, etc. During your walks, do you feel in close contact with nature or do you think language stands between you and it?

A.- Language obviously stands between us. People think they are alone when they are walking through nature, but they are not. They are accompanied by birds, reptiles… When we build a city, we design it all. Yet when we enter nature, we realise there is an unknown force, a force we are unacquainted with. The lava in Lanzarote was not designed by an architect or produced by a factory. Going back to the issue of art, what I do not do is take things from natural environments and bring them home.

Q.- Which means you would not exhibits circles of stones in a gallery.

A.- No. Furthermore, Fernando Gómez Aguilera, director of the Foundation, has told me it is illegal to take stones from Lanzarote.

Q.- Yet you would not take stones with you, neither from here nor from a place where it were allowed.

A.- No, I would not.

Q.- …This sets your work apart from Richard Long’s.

A.- Indeed. Nevertheless, I am an international artist and I, ironically, generate more pollution than people who are not interested in nature. I have to catch planes, use paper for my catalogues, use vinyl for my exhibitions, etc. I am not saying I think it is wrong that Richard Long sells stones, just that I do not. A river rock is round because it is contact with water, water that has eroded it; its shadow was created by the river, and I do not want to break that relationship by taking the rock to a museum. One cannot ask a rock “Can I take you with me to a museum?”… If you take a rock from Lanzarote and sell it as a work of art, nature will not receive a commission from the sale.

Q.- Minimalism has generated children, grandchildren and great-grandchildren. You and other members of your generation inaugurated walking as an aesthetic practice, have continuators appeared?

A.- At present there are, essentially, young artists walking through cities. Some are very interesting, like North American artist Danielka Phelps or the Italian group Stalker. One of my main concerns is to see what artists like these are doing.

Q.- When you arrive to a destination, like Lanzarote now, do you gather information on the location or do you try to be as unconditioned as possible?

A.- Sometimes I want to know a lot beforehand, others I like to embark on my walk without any previous knowledge.

Q.- Why have you only taken photographs of footpaths and tracks in Lanzarote?

A.- Each walk offers a great many photographic possibilities, yet I always restrict my choice. In this case, I limited my options to the path that lay ahead of me and the ground beneath my feet.

Q.- Be it a motorway or a path, you refer to the track in the self-interview included in the book published for the exhibition. It is a cultural construction with a very strong symbolism.

A.- When you reach a path, you think that, in times past, people may have travelled along it by donkey, whilst, now, it has become a road. I discussed the real need for this road with Gómez Aguilera, since there is another road running parallel next to it. The natural ground is evermore covered with asphalt.

Q.- Why did you decide to set out from Punta Mujeres?

A.- That is where I was staying. It is like flipping a coin.

Q.- When you walk around the La Corona volcano counting 3,250 steps, are you satirising on the human brain, and its constant concern with measuring it all?

A.- Of course. I mean, who cares about that? I walked around the volcano in 2004 and I liked the idea of walking around the upper rim, since it is neither a road nor a path.

Q.- Your books usually include depictions of bottles of local water. In this case, we see a bottle of Firgas.

A.- The Canary Islands are different from the Amazonia, for example. This water is from the Canary Islands. I am interested in highlighting the relevance water has in our lives and, also, in underscoring the fact that the Canary Islands are surrounded by water. As they said in a North American comedy, if human beings are 98% water, we are 2% away from drowning.

Translation: Laura F. Farhall