Con los ojos en la mano
Autor: Rosa Olivares
Revista: Express, Revista de Información y Debate sobre Arte Actual nº 15
Las necesidades sociales crecen pero parece que paralelamente los impuestos deben ir disminuyendo para que todos, especialmente los que más deberían de pagar paguen menos e incluso no paguen nada. De esta forma los colegios pú blicos tienen cada vez peores instalaciones, la medicina pública es una prueba de paciencia infinita a la que sólo sobreviven los más duros: la ley de la privatización se llama. Esta ley dicta que la enseñanza vial para los niños esté a cargo de una marca de coches de lujo y que el arte esté supeditado en su exposición, conservación y posiblemente en un próximo futuro en su enseñanza, a los balances de las entidades bancarias, financieras y de gestión que dedican las migajas de sus beneficios a hacer ruido artístico, ocupando páginas de periódicos bien alimentados por sus publicidades. Nunca con tan poco se consiguió tanto. En la época de oro de la Fundació ‘la Caixa’ se hizo un cálculo: las páginas gratuitas que obtenían de publicidad (en información y cobertura de sus actividades plásticas) suponían un beneficio contable. Si esas páginas hubieran sido pagadas el coste podría superar el gasto en actividades plásticas. Es decir, con poco hacían unas exposiciones y conferencias que multiplicaban el interés por la institución, devolviéndolo en páginas impagables de publicidad gratuita. Pero, hay que decir que en aquellos momentos sus exposiciones eran el contacto con la modernidad internacional, y todo estaba justificado.
