El castellano en Cataluña. Entrevistas a: Marta Mata, Francisco Moreno, Félix Ovejero y Marta Cid
Autor:
Revista: Temas para el Debate nº 139
El castellano y el catalán son las lenguas oficiales de los catalanes. Sin embargo, son muchas las voces que denuncian que el uso del castellano está siendo progresivamente arrinconado en la Administración Pública, la enseñanza y los medios de comunicación de Cataluña. La educación es el elemento clave para garantizar el bilingüismo que señala la Constitución. Hemos preguntado a cuatro expertos que aportan su punto de vista sobre la situación del castellano en Cataluña.
1 . ¿Se está debilitando el uso y el aprendizaje del castellano en Cataluña?
2 . ¿Qué efectos podría tener para las nuevas generaciones de Cataluña un debilitamiento en el aprendizaje del castellano en la escuela?
3 . ¿Qué medidas hay que adoptar para garantizar su uso en igualdad de condiciones con el catalán?
4 . ¿Qué papel juega la educación para garantizar el bilingüismo en Cataluña?
Marta Mata
Presidenta del Consejo Escolar del Estado
1 . El uso y el aprendizaje de cualquier lengua en cualquier país no depende tanto hoy en día de su tratamiento en la escuela, como del impacto que tiene a través de los canales de difusión, y de la calidad que tiene en ellos. La verdad es que en el conjunto de España el castellano no sale muy bien parado. En una encuesta realizada en abril por una emisora particularmente cuidadosa en su uso, sobre el vocabulario castellano, las respuestas del público, interesado y colaborador en principio, revelaron una pobreza lingüística que debería hacer pensar mucho a quienes sean responsables de ello.
En todo caso la escuela tendría el papel añadido de “ desfacedora de entuertos”. Y en Cataluña pasa lo mismo con el castellano y el catalán. No creo que se debilite una lengua frente a la otra, sino las dos, frente a los modelos lingüísticos vigentes y frente a las exigencias de un inglés encapsulador de otros modelos de vida: Dallas aunque sea en versión castellana o catalana, o la sensiblería en el serial sudamericano de turno.
No se debilita una lengua frente a la otra, sino las dos, frente a los modelos lingüísticos vigentes y frente a las exigencias del inglés.
2 . Lo que me preocupa no es el efecto que puede tener para las nuevas generaciones de Cataluña el debilitamiento del castellano en la escuela, si no el debilitamiento que ya están teniendo todas las lenguas vivas de España en las actuales circunstancias. En Cataluña, como en el conjunto de España, el uso y la enseñanza de la lengua en la escuela, ha tenido que superar desde el tradicional “ Silencio, cállense ” y un tratamiento académico, no vital de la lengua, para pasar a una metodología activa de la expresión lingüística oral y escrita. Y cuando ello se consiguió minoritariamente dentro del movimiento de renovación pedagógica en los años setenta y alcanzó la condición de modelo generalizado en los años ochenta y noventa, el uso lingüístico social, ya tenía los impactos a que me he referido. Adaptar la escuela a la crítica y superación de estos impactos es lo único que se puede pedir de ella; aunque sería lógico que una autoridad y una Administración democráticas tuvieran en cuenta tales impactos.
3 . No son tanto medidas de la Administración iguales para todas las escuelas. Cada una tiene una composición distinta de alumnos en cuanto a lenguas y en cuanto a niveles de lengua. Favorecer el tratamiento adecuado de cada niño o niña según su entorno lingüístico, su tratamiento en grupo, jamás con separación y enfrentamiento, si no para enriquecimiento de todos, es algo que muchos maestros saben hacer y hacen. El objetivo de que en Cataluña pueda utilizarse catalán y castellano correctamente en todos los campos y niveles está asumido, pero no se consigue con medidas igualitarias para los que son distintos.
4 . Si se entiende por “bilingüismo” el equilibrio en el uso de dos lenguas, eso no se ha dado en la historia de ninguna lengua, de ningún país, y quizás de algunas personas, de las cuales no conozco ninguna. Si por “bilingüismo” entendemos la capacidad de uso correcto de dos lenguas, diría que en Cataluña, por la inevitable gimnasia del contacto de lenguas, a veces impuesta, a veces puesta por la realidad, las escuela puede jugar un papel importante no sólo para el uso correcto de dos lenguas, si no para la apertura a la diversidad lingüística que desearía que triunfase sobre el inglés, lengua única.
Francisco Moreno
Sociolingüista y Catedrático de Lengua Española. Universidad de Alcalá de Henares
1 . La respuesta directa a una pregunta planteada en términos tan compendiosos ha de ser sí: se está produciendo un debilitamiento del uso y el aprendizaje del castellano en Cataluña. Pero hay que aclarar qué se entiende por “debilitamiento”, por “uso” y por “aprendizaje”. Hay debilitamiento del castellano en el tratamiento político que recibe y en el lugar que ocupa en determinados ámbitos públicos, como la Administración, la escuela o los medios de comunicación social, un lugar limitado progresivamente, por no hablar de la ausencia de incentivos públicos para su uso escrito -profesional, literario- o su estudio. El aprendizaje del castellano que se produce en el entorno familiar, con el complemento de la comunicación ambiental, no parece haber disminuido de forma notable, pero el aprendizaje escolar se ha visto afectado por la aplicación de la Ley de Política Lingüística, que establece que los centros de enseñanza deben hacer del catalán el vehículo de expresión normal en sus actividades docentes y administrativas, tanto internas como externas.
2 . El más inmediato sería la pérdida de recursos expresivos en esa lengua, recursos estilísticos propios del entorno académico, como el dominio de un amplio vocabulario por especialidades o el manejo de una sintaxis culta y compleja. Ello supondría una merma de la capacidad para competir profesionalmente dentro del mercado que se mueve en lengua española, muy extenso dentro y fuera de España. Por otra parte, habrá que seguir muy de cerca la futura incidencia sociolingüística de la inmigración de hispanohablantes procedentes de América.
3 . En buena medida, la igualdad de condiciones la garantiza la ausencia de discriminación social y política. En el transcurso de los últimos treinta años, el castellano ha partido de una situación de ventaja, otorgada desde siglos atrás por las condiciones sociolingüísticas, externas e internas, de Cataluña. Esa ventaja, sin embargo, se ha ido neutralizando y hoy existe un gran silencio político en relación con el castellano. El castellano es tratado casi como una lengua invisible.
4 . La educación es un elemento clave para el desarrollo lingüístico de cualquier comunidad, junto a los medios de comunicación. La lengua catalana puede recibir un trato de favor compensatorio en determinadas condiciones, pero una política educativa que tenga el bilingüismo en su horizonte no debe desprestigiar, arrinconar o estigmatizar ninguna de las lenguas implicadas. Por otro lado, sería contradictorio que se afirmara desde la política catalana que el castellano ocupa un lugar destacado en la legislación de Cataluña, a la vez que se proyecta un modelo social y lingüístico con un horizonte de monolingüismo social en catalán, horizonte para el que resulta imprescindible un paulatino debilitamiento del castellano.
Una política educativa que tenga el bilingüismo en su horizonte no debe desprestigiar, arrinconar o estigmatizar ninguna de las lenguas implicadas.
Félix Ovejero
Profesor de la Universidad de Barcelona. Miembro de Ciutadans de Catalunya
1. El aprendizaje sí. Sencillamente, no hay posibilidades de ser escolarizado en castellano. El uso es otra cosa. Las lenguas son como los cauces de los ríos o los sistemas de pesos y medidas. Tendemos a utilizar aquéllas con las que nos entendemos con más gente, y con ello contribuimos a que cada vez lleguen a un mayor número de usuarios. Un 40% de los catalanes tiene como lengua materna el catalán y un 53% de los catalanes tiene como lengua materna el castellano, que es, además, la única lengua común, franca, en Cataluña. A esto hay que añadir que el castellano es la lengua de la mayor parte de la población inmigrante. En tales condiciones, por el ejercicio espontáneo de la comunicación —por el deseo de entenderse—, los hablantes llegan a confluir en el castellano. Pero el problema no es de las lenguas, sino de los derechos: el hecho de que las personas vean limitadas sus posibilidades de acceso a ciertas posiciones sociales por su lengua, o que no puedan rotular sus comercios como se les antoje. La solución no consiste en un primario “pues que todos aprendan catalán”, sino en modificar esa estructura de incentivos institucional y arbitraria que es la que causa la discriminación.
2 . En unos casos, en las clases trabajadoras, se traduce en unos peores resultados escolares, como consecuencia de no aprender en la propia lengua, mayoritariamente castellana. Los datos al respecto son concluyentes. El problema inverso es el de aquellos que viven en las zonas de Cataluña con baja exposición al castellano. Sus posibilidades de acceso al mercado laboral español o latinoamericano quedan seriamente limitadas. Por otra parte, la exigencia del nivel C en la Universidad para los docentes establece un filtro que impide que se incorporen los mejores profesionales, sin duda, y, con ello se va a acabar resintiendo la formación de las nuevas generaciones. Otro tanto puede suceder con la sanidad, o con la carrera judicial. En todos estos casos, la buena fonética se antepone a la profesionalidad. Se generan mercados cautivos y eso siempre atenta contra el bienestar.
3 . Permitir la escolarización primera en la propia lengua. Asegurar, después, que la mitad de las clases se imparte en cada una de las lenguas. Y a partir de ahí, que cada uno hable como quiera. Lo que no tiene sentido es, en este ámbito, el ejercicio de una suerte de “discriminación positiva”, pues ésta se refiere a las personas, no a las lenguas, es decir, a que ciertas personas, por algún rasgo arbitrario, tienen menos oportunidades de acceso a posiciones sociales y por ello deben ser beneficiarias de una acción positiva. En realidad, una acción semejante debería ser aplicada en beneficio de los castellanoparlantes. Basta echar un vistazo somero a la composición de las clases políticas y dirigentes catalanas para comprobar hasta qué punto está alejada de la realidad catalana. Las lenguas sobreviven según las necesidades de las gentes. No son las gentes quienes han de servir a las lenguas, sino al revés. Si, por ejemplo, uno quiere que el aranés no se pierda, tendrá que obligar a todos los niños del valle de Arán a aprender aranés, y ni así lo conseguirá. Los únicos perjudicados, claro es, serán los niños araneses, que verán muy limitadas su libertad de acceso a la información , al conocimiento de otras personas, etc.
4 . Ninguno. Sencillamente, en la educación, el castellano es considerado “una desgracia que hay que combatir”. “El castellano, ya lo aprenderán en la calle”, se nos dice. Pero incluso esto también parece disgustar, pues se intenta evitar que los niños se expresen en castellano, precisamente, en los patios. Y sin embargo se mueve… En efecto, la realidad es el castellano, pero cada vez es una realidad más incómoda. Les pondré un ejemplo: en las cadenas de supermercados de pescados congelados, el etiquetaje es exclusivamente en catalán. Como en ese caso no hay una traducción sencilla, te puedes encontrar en la periferia barcelonesa que la gente no sabe lo que compra, no lo sabe porque no conoce el nombre en catalán y por añadidura, los venderores, en su mayoría emigración latinoamericana, tampoco saben lo que venden. La lengua, en este caso, sirve exactamente a lo contario de su natural designio: impide la comunicación entre las personas. No hay que engañarse, el nacionalismo no habla en nombre de una realidad no reconocida. Al contrario, impone una ficción, la identidad nacional, al precio de los derechos de las personas, y al servicio de un proyecto político de ruptura de la comunidad política.
Marta Cid
Ex-consejera de Educación de ERC de la Generalitat
1 . Los datos objetivos de que dispone el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya nos permiten afirmar que el sistema educativo catalán garantiza lo establecido normativamente para las lenguas oficiales de Cataluña. Es decir, que el alumnado, independientemente de su lengua familiar, al acabar la enseñanza obligatoria puede utilizar normalmente y correctamente las dos lenguas oficiales.En este sentido cabe recordar que, en los cursos 1998-1999 y 2002-2003, en Cataluña y en el resto del Estado se elaboraron y aplicaron unas pruebas de lengua castellana a los alumnos de doce años de educación primaria, consensuadas entre el Instituto Nacional de Evaluación y Calidad del Sistema Educativo (INECSE) del Ministerio de Educación y el Consell Superior d’Avaluació del Sistema Educatiu del Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya . Los resultados globales nos indican que el 65% del alumnado de Cataluña de educación primaria ha superado el criterio referencial de la prueba. Un porcentaje que es exactamente idéntico al del conjunto del Estado. En secundaria, las pruebas se aplicaron el año 2000 en alumnos de dieciséis años y los resultados nos indican que un 64% del alumnado de Cataluña supera el criterio referencial en un 63% y que en el conjunto del Estado este porcentaje es de un 64%. Por tanto, a la luz de estos datos se puede afirmar que los estudiantes de Cataluña y los estudiantes del Estado tienen unos mismos conocimientos de lengua castellana, pero con una diferencia: los alumnos de Cataluña conocen a un nivel similar (como también indican los estudios) la otra lengua oficial, el catalán.
2 . Todos estos datos indican que el castellano no está padeciendo un debilitamiento en la escuela de Cataluña. Y, además, no tengo por costumbre responder sobre escenarios hipotéticos.
3 . La Ley de Política Lingüística establece claramente la situación legal de las dos lenguas oficiales en Cataluña, y, por tanto, no hay que adoptar ninguna medida extraordinaria para garantizar el uso del castellano en igualdad de condiciones con el catalán. En todo caso, si una lengua se encuentra en una situación de desigualdad en Cataluña, ésta es justamente la lengua catalana (solamente cabe ver la lengua de la mayoría de los medios de comunicación, de la justicia, del etiquetaje, etc.).
4 . Por mandato del Parlamento de Cataluña (con la aprobación por mayoría absoluta de la Ley de Normalización Lingüística de 1983), una de les funciones del sistema educativo en Cataluña es garantizar el bilingüismo, es decir, que toda la población tenga las mismas oportunidades de conocer y usar las dos lenguas oficiales. El programa de inmersión lingüística se desarrolla al amparo de este marco legal general ( Estatut Autonomia de Catalunya. Ley Orgánica 4/79, de 18 de diciembre. Llei 7/1983, de 18 d’abril de Normalització Lingüística a Catalunya. Llei l/1998, de 7 de gener, de Política Lingüística ) y es importante remarcar que el Programa de “Inmersión lingüística” no es otra cosa que un programa de enseñanza bilingüe que, a partir de una serie de estrategias metodológicas y organizativas, se propone conseguir que todos los alumnos, independientemente de su origen, condición y lengua familiar, posean idéntica competencia lingüística en las dos lenguas oficiales de Cataluña al finalizar el periodo de escolarización obligatoria sin separar al alumnado en grupos, clases diferentes y, de esta forma, favorecer la cohesión social. Este programa, con una larga trayectoria de más de veinte años de aplicación, ha sido avalado legalmente por la Sentencia del Tribunal Constitucional del 23 de diciembre de 1994 y sus resultados han sido elogiados por el Consejo de Europa en el informe del 21 de septiembre de 2005 sobre la aplicación en España de Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias.
Si una lengua se encuentra en una situación de desigualdad en Cataluña, ésta es justamente la lengua catalana.
