El fin de una época.
Autor: Rosa Olivares
Revista: Express, Revista de Información y Debate sobre Arte Actual nº 59
Todos los que hemos estado en Art Basel los últimos 20 años, incluso alguno más, hemos sido testigos de primera fila de cómo las galerías más importantes del mundo se regeneraban y/o desaparecían y eran sustituidas por otras nuevas que habían ido superando las situaciones de crisis, los cambios de tendencia del mercado, y cualquier otra circunstancia que se presentaba en sus países concretos o en un nivel más internacional. Hemos visto crecer a unos y desaparecer a otros, a veces con pena y otras con sorpresa. Hemos podido comprender que el mapa estratégico de las galerías más importantes del mundo se conformaba con unas claras progresiones geográficas. Un mapa en el que la presencia española siempre fue escasa y la mayoría de las veces absolutamente inexistente. También es cierto que esta aparición y desaparición de nombres en el listín de galerías de primera ha estado sometido en muchas ocasiones a intereses estratégicos globales y a modas inciertas, pero la realidad es que a lo largo de décadas las galerías que hemos podido ver en la «feria de las ferias» han sido aproximadamente las mismas y que solamente las muertes, los cierres y el abandono por jubilación de sus propietarios, dejaban huecos para otros nombres. Hemos visto a aquellos jóvenes que trabajaban en galerías importantes abrir sus propios negocios y poco a poco, feria a feria, acercarse a Art Basel hasta conseguir entrar y ser uno de los primeros, pero también es cierto que la mayoría de esos ayer jóvenes hoy dirigen galerías que no han llegado a superar el segundo o tercer círculo de importancia y a muchos otros a quedarse por el camino. Y es que no es fácil sobrevivir en esta selva.

Esa regeneración del panorama galerístico es algo que se viene adivinando en España sin que acabe de cuajar una situación realmente clara y novedosa. Es cierto que la situación de crisis económica ha ralentizado un cambio ya de por sí lento e imprevisible. Lo primero que hay que decir es que es cierto que han sido varias las galerías nuevas que han ido apuntando esa idea de regeneración, aunque algunas de ellas hayan pasado a un segundo plano en el trascurso de esta interminable fase de sustitución de nombres y líneas artísticas. Hay quien dice que este cambio está siendo más difícil por la falta de solvencia económica de los más jóvenes, olvidando que algunas de las galerías que ya están cercanas a su final no han estado siempre en la mejor de las situaciones financieras, sin que eso haya oscurecido su importancia.
Recientemente se ha corrido el rumor de que Soledad Lorenzo pensaba cerrar, algo que más tarde o más temprano, y por mucho que nos duela, acabará sucediendo. Pero ese rumor nos ha hecho pensar que las galeristas más importantes del país son tres mujeres de unas edades ya avanzadas y con una sucesión nada fácil: Juana de Aizpuru -sin duda nuestra galerista más internacional y reconocida-, Soledad Lorenzo y Helga de Alvear. Las tres componen un triunvirato que hoy por hoy no tiene recambio posible. Solamente Elba Benítez ha conseguido asentarse en Art Basel, mientras que Joan Prats, la única catalana que juega en primera liga, se ha ido manteniendo con altibajos. Por lo demás, nada destacable. Aunque algunos nombres parecen ser ya estables y de reconocida calidad (Moisés Pérez de Albéniz, por ejemplo) los más jóvenes no acaban de formar una generación, si bien es cierto que es en Barcelona donde hay más galerías que apuntan (ProjecteSD, Nogueras Blanchard, ADN,…), y algunos otros nombres dispersos parecen arrancar (MaisterraValbuena o Formato Cómodo en Madrid, Valle Ortí en Valencia), dejando en suspenso a aquellas otras de más edad que aparecían como un recambio que realmente se ha ido desvaneciendo por el camino: Max Estrella, T-20, Distrito 4… No sabemos si es por falta de dinero, de mercado, o porque la estructura artística del país no lo permite, pero la realidad es que hace falta una nueva generación de galerías que, con más o menos años, con más o menos dinero, pero con ideas claras y un indispensable proyecto consigan poner a España en el mercado internacional.
