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Entrevista a Ralph Alessi. Un trompetista de progreso

1 enero 2000 · Por simple

Autor: Quinito L. Mourelle

Revista: Cuadernos de Jazz nº 93


De San Francisco a Nueva York, del nutricio orbe académico a la emancipación en los escenarios, Ralph Alessi ha desarrollado las virtudes de un olfato privilegiado. Acompañando a relevantes figuras de la avanzadilla de la Gran Manzana y, desde el comienzo de la década, como líder de variopintas formaciones, el trompetista se ha empeñado en decodificar cualquier legado musical a su alcance para generar un magma que fluye en direcciones imprevisibles. A lo largo del presente año verán la luz tres nuevas grabaciones bajo su firma, todas con la profundidad de las sondas que bucean en el futuro.

¿Qué músico ha sido su referente para escoger el camino del jazz?

Tuve la suerte de recibir clases de un profesor que me introdujo en el jazz. El músico que fue una fuente de inspiración para él lo fue también para mí. Estoy hablando de Clifford Brown. Aprendí muchos solos de Clifford a través de ese profesor, y esa fue mi verdadera introducción en el jazz, así como la música pop de los años setenta que incluía elementos del jazz, como Earth Wind and Fire, Steve Wonder… y también el R&B de la época. Luego vinieron otras personas que me fueron descubriendo a otros músicos.

¿Qué ha aprendido de músicos como Charlie Haden o Sam Rivers? ¿Han sido un puente necesario para que su generación pueda hacer la música que hace actualmente?

Sí, ellos vienen de una tradición que ha utilizado el jazz para hacer una música nueva. Son parte de una tradición muy progresista. Esa es la parte del jazz que a mí más me interesa. Son músicos que se han empeñado en avanzar y que tomando elementos de aquí y de allá han conseguido que la música cambie. Para mí son una fuente de inspiración para continuar por ese camino.

Considera que esa generación de músicos a la que usted pertenece (Steve Coleman, Uri Caine, Don Byron, Jason Moran, Greg Osby…) ha cambiado el curso de la trayectoria del jazz o es demasiado pronto para tener una perspectiva al respecto?

La respuesta es afirmativa. Son innovadores que se han comprometido con la idea de que su música debe afrontar el cambio y el progreso. Su música es muy poderosa y en torno a ellos siempre gravitarán los músicos con miras y la audiencia atenta. Están aportando al jazz la capacidad para generar nuevos territorios y posibilidades. Esa es fundamentalmente la riqueza por la que amo el jazz y la música improvisada.

¿Considera que su música puede inscribirse dentro de la contracultura americana?

Me gustaría pensar que sí. Soy una persona progresista en mi forma de pensar, y creo que eso te da una información de todo lo demás. La música es una extensión de tu forma de ser y de cómo entiendes la vida. Nunca me he considerado un músico mainstream.

¿Qué es para usted la tradición y en qué medida se sirve de ella para crear su música?

Cuando hablo de la tradición pienso en todos esos músicos que han “recorrido el terreno” antes que nosotros y que han compuesto música genial e intemporal. Pienso por ejemplo en Charlie Parker. He estudiado su música y lo seguiré haciendo siempre… tiene tanto que ofrecer! Es música que ha trascendido el tiempo. Pienso lo mismo de Bach. Son músicos que han creado algo tan grande que está por encima del tiempo y de las categorías. Es la mejor música que se ha hecho nunca.

Usted incorpora además la lectura de textos en sus composiciones. ¿Qué efecto busca con ello?

Lo que me interesa de verdad es el sonido de la voz. Me gusta trabajar con artistas de la palabra que tienen una forma de hablar interesante, aparte de que el texto que lean también lo sea. El sonido de esas voces es música, como la de cualquier instrumento, pero no porque estén buscando ese efecto, sino porque el ritmo y la textura de sus voces son música. He tenido la suerte de trabajar a lo largo de estos años con artistas como Carl Walker o Kokayi, que es un raper con una gran profundidad, además de un gran improvisador. También podría hablarte de Julie Patton o de Sadiq. Todos están en la misma línea. Las palabras son importantes, pero busco más bien el sonido.

Algunas de sus composiciones denotan una clara inspiración colemaniana…

Desde luego. Conocí a Charlie Haden en el Institute of New Arts en California. Él era profesor allí y nos enseñó la música de Ornette Coleman. Esa música me habla. Su sonido, su forma de componer… son muy inspiradores para mí. Es muy difícil describir su música con palabras: es muy colorida, viva, brillante, oscura… es muchas cosas a la vez.

La utilización, quizá cada vez mayor, de música escrita ¿está acercando e l jazz a una hipotética continuación de la música contemporánea de cámara?

Creo que sí. Siempre ha existido en algún nivel esa concomitancia, pero creo que ahora esa combinación de elementos se está haciendo de una forma más orgánica. Por mi parte, cuando escribo música no busco acercarme más a la música clásica o al jazz. Siempre he estado expuesto a ambos mundos, como la mayoría de los músicos de hoy día. Con el MP3 y las posibilidades que hay de intercambiar la música, es obvio que ésta ha llegado a una globalización. En mi colección de discos puedes encontrar muchos tipos de música. La tradición ya no es algo tan rígido y se puede escuchar música teniendo en cuenta diferentes ángulos. Todo lo que escuchas forma parte de ti y yo intento fluir y hacer música de una forma más orgánica.

¿Cree que la reunión de pequeñas formaciones (especialmente dúos) puede ser un camino para alcanzar un nuevo lenguaje musical?

A veces las razones de esas formaciones tan pequeñas son simplemente económicas. Es más fácil trabajar con pequeños grupos, dúos, tríos… es más fácil trabajar así porque la música se convierte en una suerte de conversación entre dos o tres personas y resulta más fácil de comunicar. No sé si es exactamente un fenómeno de ahora. Es decir… ese tipo de combinaciones ha existido siempre.

Pero ahora se da una proliferación de formaciones inusuales como, por ejemplo, dúos de trombón y batería u otras combinaciones sin instrumentos armónicos…

Sí, es cierto. De todas formas se convertirá en algo normal con el tiempo. Creo que puede influir en las nuevas generaciones e inspirar un nuevo tipo de música.

¿Se identifica con la contracorriente política y social respecto a la actuación de su país en el escenario internacional?

Sí. Hay una relación inevitable entre política y música. Hay gente que piensa en la música de una forma conservadora y otra de una forma progresista. Los músicos con los que me gusta trabajar sé dónde se encuentran políticamente, y creo que es muy difícil no tener en cuenta estas consideraciones a la hora de hacer música. La música que haces con una banda surge de la interacción que se establece entre sus miembros. Todos los músicos de los que me rodeo están tristes y enfadados con lo que está pasando políticamente en nuestro país, y creo que lo que intentamos decir con nuestra música es también un reflejo de esas preocupaciones, aunque no de una forma consciente. Entre nosotros hablamos mucho de política y de cómo podrían cambiar las cosas para mejor. Algunas cosas que están pasando ahora nos dan cierta esperanza.

¿Cuál es la situación actual de la música de jazz en Estados Unidos?

Es algo casi imposible para nosotros tener un festival y un recinto como éste, que seguramente tendrá apoyo del gobierno. Hubo un tiempo en que también era así en los Estados Unidos. No hay apoyo, pero al menos hay interés. Nuestro país es muy grande y hay muchos pequeños focos de interés por el jazz. Son un pequeño porcentaje en cada una de sus comunidades, pero colectivamente, si los sumas, son una gran cantidad de gente.

Has mencionado anteriormente a Clifford Brown…, Hubbard es otro de sus referentes… ¿qué música escucha actualmente y qué trompetistas le llaman la atención?

Me encanta la forma de tocar de Shane Endsley. Toca en una banda llamada Kneebody. Es un trompetista con un sonido hermoso y muy personal, además de ser un gran compositor. Otros músicos de jazz que me fascinan son Craig Taborn, Don Byron, Steve Coleman, Henry Threadgil l y Tim Berne. Pero la mayoría de la música que escucho es todavía jazz de épocas pasadas y otros tipos de música ajenos al jazz. Música como la de Bird , Miles, Ellington, Paul Bley, Coltrane -especialmente el último Trane – es intemporal y siempre será moderna, así que siempre podré acudir a ese manantial inagotable. También intento estar atento a la nueva música que proviene del pop y de la electrónica… Autechre, Aphex Twin, Talk Talk y Messhuggah y p or supuesto Bach y Stravinsky tampoco están nada mal…

Discografía selecta.

Como líder

1998: Hissy Fit (Love Slave)

1999: Vice & Virtue (RKM)

2000: This Against That (RKM)

Con Michael Cain & Peter Epstein

1996: Circa (ECM)

Con Steve Coleman and Metrics

1996: The Way of the Cipher (RCA Victor)

Con Steve Coleman and Five Elements

1999: The Sonic Language of Myth (RCA Victor)

Con Ravi Coltrane

1997: Moving Pictures (RCA Victor)

1999: From the Round Box (RCA Victor)

Con Sam Rivers’ Rivbea All Star Orchestra

1998: Culminations (RCA Victor)

Inspiration (RCA Victor)

Con Uri Caine

2000: The Goldberg Variations (Winter & Winter)

2003: Dark Flame (Winter & Winter)

Con Fred Hersch

2000: Songs Without Words (Nonesuch)

Con Don Byron

2001: You Are # 6 (Blue Note)