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Entrevista a Víctor Ullate

1 enero 2000 · Por simple

Autor: Mercedes L. Caballero y Omar Khan

Revista: Por la Danza nº 67


Ha sido prestigioso bailarín, ambicioso director y coreógrafo, recordado maestro y luchador apasionado. Un hombre de danza que afronta ahora nuevos retos y lugares, en solitario y con la compañía que fundó hace diecisiete años. Hablamos con él de todo esto, y lo de más allá.

1izquierdaConfiesa estar en un momento de no necesitar más de lo que tiene. Y el comentario, viniendo de Víctor Ullate (Zaragoza, 1947) combativo y peleón durante casi toda su trayectoria, demandante nato de ayudas y atención para la danza y concretamente para su compañía, no pasa desapercibido. Lo suelta con aplomo. Con esa seguridad, mezcla del que está donde quiso estar y también del que reside donde le dejaron. Del que lo ha vivido casi todo y busca un poco de tranquilidad. Y del serenamente resignado porque al final quienes deciden son otros. Pareciera que la danza, y lo que la rodea, no tuviera misterios para él. No a estas alturas. En ella se encuentra desde hace más de cuarenta años y desde ella ha pasado por todos los estados dancísticos imaginables. Como alumno aventajado en la Escuela de María de Ávila, bailarín sobresaliente de las compañías de Antonio Ruiz Soler primero y Maurice Bèjart después, prestigioso intérprete requerido, por ejemplo, por Rudolf Nureyev con quien bailó en París, exigente maestro de afamadas figuras actuales como Tamara Rojo o Ángel Corella, director del Ballet Nacional de España Clásico, hoy Compañía Nacional de Danza, director de su propia compañía, que es también la de la Comunidad de Madrid, fundada en el 88 y dirigida actualmente por Eduardo Lao, … y desde hace cinco años, alma mater y entregado precursor de la Fundación que lleva su nombre y pretende la promoción del ballet clásico. Todavía no tiene sede esta Fundación, pero parece ser que la localidad alicantina de Altea, será el lugar elegido. Ahora, y desde hace tres años, el Centro de Danza Víctor Ullate encuentra su sitio en el polígono industrial de Alcobendas, Madrid, donde se alza en un ambicioso y pensado edificio que hace las veces de centro de enseñanza, sede de su compañía, lugar de ocio con jacuzzi, gimnasio y restaurante para visitantes y su segunda casa. Allí, en un amplio, amplísimo despacho, tranquilo y luminoso, se pasa Ullate muchas horas. A veces de 10 a 10. Tal vez por eso tiene más pinta de apartamento que de lugar de trabajo a secas. Fotos, sofás, mesa, velas, relojes, plantas y una gran y moderna televisión de plasma.

¿Qué sueles ver en ella?

Pues no veo la tele. Desde aquí puedo ver las salas del centro. También de vez en cuando algún dvd, algún ballet…

¿Ballets suyos también?

A veces también, pero no mucho. Esos suelo verlos en el escenario. Me gusta estar en cada representación

¿Y cómo ha visto el último programa que presentaron en el Teatro Albéniz?

Pues la verdad, cada vez mejor. Hace un par de meses, el Ballet de Víctor Ullate se enfrentó a un nuevo reto con el programa que estrenó en el Teatro Albéniz de Madrid. En él se encontraba una producción del coreógrafo Pedro Berdäyes, Eis-Blume, impregnada del marcado lenguaje contemporáneo de este creador, y al que los bailarines de la formación madrileña de tradición clásica se enfrentaban por vez primera

Había mucha expectación… ¿qué impulsó a la compañía a la hora de abrirse tanto al contemporáneo?

2centroPues varias razones. Lo primero es que yo nunca he estado cerrado al contemporáneo. Antes de que llegase Duato yo ya tenía obras de Hans Van Manen. Y por otro lado siempre he admirado mucho el trabajo de 10&10. A parte de mi compañía, es mi predilecta. Y siempre ha habido un entendimiento. Decíamos aquello de hacer algo juntos, pero nunca llegaba el momento. Y ahora llegó porque pensé, entre otras cosas, que estaría muy bien que los bailarines pudieran hacer algo que no han hecho hasta ahora.

Entonces, ¿la próxima coreógrafa invitada será Mónica Runde?

Jajajaja, pues sí. La verdad es que me gustaría

Su relación con la danza contemporánea va más allá… Va a dirigir el Título de Danza Contemporánea de la Universidad Miguel Hernández de Altea …

Eso es. Y es ahí donde yo pienso que la Fundación podría tener su sede.

Habrá a quienes les choque que una persona que viene del clásico y el neoclásico dirija una titulación de contemporáneo…

Pues es que para mí no hay diferencias. Es decir, el movimiento es el movimiento. Yo tuve una compañía de danza clásica pero estoy a favor de la investigación del movimiento. No hace mucho estuve en Altea y me quedaba mirando a los bailarines cómo improvisaban…. Es maravilloso y a mí me encanta la danza contemporánea.

Su compañía, en un principio, tenía una intención de una línea muy clásica, pero parece que en algún momento desistió de ello

Yo nunca he desistido, lo que pasa es que la obra Don Quijote (1997) llevó a la compañía a una crisis terrible. Estuve cinco años muy mal económicamente porque la Comunidad de Madrid, a los cinco meses de haber empezado con el montaje, se echó para atrás. Y yo, tuve que tirar para adelante solo con un trabajo ya hecho. Estrenamos en Bilbao, y después no tenía ni una actuación más. Así que me quedé con una compañía, una producción muy ambiciosa y sin giras.

En ese caso, si ahora dispusiera del dinero suficiente, ¿el Ballet de Víctor Ullate-Comunidad de Madrid haría repertorio clásico?

Sí, sí, sí. Sería una compañía como puede ser la de la Ópera de París, Covent Garden o el Ballet de Hamburgo, que lo mismo baila un clásico que un contemporáneo. Me gustaría poder dar esa gama de estilos, para que España tuviera además una compañía donde poder hacer clásico

Y desde el punto de vista del espectador, ¿cree que el público en este país demanda o necesita una compañía de ballet clásico?

Yo sólo sé que cuando a Madrid va el Ballet Nacional de Cuba o algún Ballet Ruso, des lo que des, el teatro se llena. Y si se llena es porque hay demanda. Sin embargo, vas a ver un espectáculo como el que hemos hecho ahora en el Albéniz, más contemporáneo, y no se llena.

Tal vez por el desconocimiento que existe aún con la danza contemporánea…

Claro. También ha habido mucha mentira porque se han traído de fuera piezas de lenguaje más contemporáneo muy malas. Como también se han traído cosas muy malas de danza clásica… pero el clásico se puede camuflar mejor. Con los tutús y los decorados…Hace poco alguien me decía: `Víctor es que a mí lo que me gusta es el clásico, lo siento´. Y no pasa nada. Para mí la diferencia es que algo esté bien o mal bailado. Yo a veces voy a espectáculos de danza y salgo diciendo: `ay qué dolor, ya no vuelvo más´. Y hay otras veces, cuando hay arte, que me dan ganas de vivir

¿Qué tipo de danza suele ir a ver?

De todo

¿Qué ha sido lo último que ha visto?

La CND, en el Real

¿Y le interesó?

Me interesa saber qué hace Nacho Duato, me interesa saber qué hace Cesc Gelabert, María Rovira, Pedro Berdäyes… porque todos son compañeros míos. Por eso, cuando alguien hace unas declaraciones irrespetuosas me molesta. Porque todo el mundo lucha por un ideal, y merece un respeto. En este país hay mucho talento y la gente tiene que sacarlo adelante con mucho esfuerzo

En sus declaraciones a la prensa usted ha sido siempre muy combativo. Tanto, que a veces da la impresión de que su discurso como artista ha quedado incluso por debajo…

No, mira, yo parto de la base de que no deseo más de lo que tengo., porque es una de las fórmulas para ser feliz. No tengo necesidad del `yo quiero, yo quiero´. Si yo quisiera a lo mejor no estaría aquí. A lo largo de mi vida me han hecho proposiciones muy interesantes. Como maestro, como coreógrafo, incluso como director. Pero lo único que me ha interesado es estar aquí. Ahora mismo, en este momento, lo único que pretendo es estar bien conmigo mismo.

¿Y lo ha conseguido?

Yo creo que sí. Porque cuando tienes en la vida momentos críticos, y ves que se te va la vida, te planteas si has hecho lo que de verdad querías. Hace tres años tuve dos infartos y viví un año en el que me sentía una bolita de cristal. En cuestión de un año tuve tres cateterismos y yo me preguntaba qué me estaba pasando. Alguien me ha echado mal de ojo, decía. Estaba en el cine, por ejemplo, y sentía que me daba algo… No sé, a veces me planteo el irme a un sitio tranquilo, donde pueda trabajar y vivir la vida

¿A Altea por ejemplo?

Pues sí, por ejemplo. Pero eso no quiere decir que lo vaya a tirar todo, que lo vaya a dejar. No, no, no… yo no dejo nada. Son cosas que se te pasan por la cabeza. Es que este mundo… este mundo es muy violento. El día que alguien quiera que haya una compañía de ballet, la habrá, mientras no se quiera, no la habrá. Estamos dirigidos por políticos. Nos mandan ellos. Somos peones. Para qué va a servir entonces que yo o cualquiera nos hagamos mala sangre si va a ser lo que el político de turno quiera.

¿Y se nota algún cambio en este año de nuevo gobierno?

No. Yo he querido hablar con la Ministra de Cultura y no he podido. Nosotros, la compañía, pertenecemos a la Comunidad de Madrid que es de otro partido, pero la verdad es que yo no me considero ni de un lado ni de otro. Porque en el momento en el que dices tus tendencias y pensamientos políticos, te metes en un mundo que no interesa. Lo que sí me interesan son las personas, sean del partido que sean, que tienen una sensibilidad para la cultura.

Imagínese que hace treinta años le hubieran mostrado una vida para usted exactamente igual a la que ha tenido. ¿Hubiese firmado?

Yo pienso que sí. No me arrepiento de nada. Y la verdad es que he tenido muchas dificultades… Desde los catorce años me he criado solo y he sido un niño con mucha ilusión. Queriendo llegar muy lejos, sobre todo para darle a mi hermana el bienestar que yo quería para ella. Yo tengo una hermana imposibilitada, en un psiquiátrico, y la ilusión de mi otra hermana y mía ha sido siempre que ella estuviera bien. De pequeño, quería ser artista y triunfar para que a ella no le faltara de nada. Eso era de chiquitico, luego vas creciendo y sabes que bailas porque te gusta y así tienes la felicidad

Pero en aquel momento la danza era todavía más difícil que ahora. Hubiera sido mejor hacerse ingeniero, por ejemplo…

Es que era lo que yo sabía hacer. Desde chiquito me ponía a bailar y me encantaba. Tenía una intuición especial, y la verdad es que sólo por los momentos felices que he pasado en el escenario me gustaría repetir. Mira, a los 21 años me caí y me rompí la rodilla. Estuve tres años sin bailar y me dediqué a pintar, leer y hacer cosas que nunca había hecho. Recuerdo esos momentos con pena, pero también muy agradables. El caso es que el médico me dijo que tenía una posibilidad entre cien de volver a los escenarios, y cuando volví, sentí una felicidad inmensa. Hace cuatro años en París, una pareja me dijo: `Sr. Ullate, cuando usted bailaba nos llenaba de felicidad´. Claro, eran otros tiempos, porque ahora cada vez se baila que en lugar de danza parece educación física

¿A qué se refiere?

3izquierdaPues que todo es marcado. No hay una parada, un gesto, una mirada con la que digas: ahhhhh. Ahora todo es pum pum pum. Recuerdo cuando Nureyev salía al escenario: caminaba, miraba al público y eclipsaba. Y eso es el arte

¿Qué momento recuerda como el más espléndido de su época como bailarín?

Pues he tenido momentos muy bonitos… también feos, la verdad. Recuerdo cuando Nureyev me invitó a bailar La Bella Durmiente en el Palacio de los Deportes de París, como en el año 78 ó 79… Le pedí permiso a Bèjart y andaba con una lesión en el pie y un dolor terrible. Pero yo quería bailar. Así que llamé al mismo médico que me operó la rodilla y le dije: `hágame usted algo´. El día de la representación me infiltró anestésico en el tendón y me fui al hotel. Cuando por la tardé me desperté para ir al ensayo fue horroroso. No podía ni dar un paso. Terrible. Pero me empeñe en bailar. Así que me subí al escenario y en el primer temps levé me rompí el tendón. Pero seguí. Lo recuerdo y no entiendo cómo pude salir con ese dolor. Sería el interés, la ilusión, las ganas.

¿Y echa de menos los escenarios alguna vez?

Ni me acuerdo, ¡ni me lo nombres! Jajajajaja

¿Ni cómo coreógrafo?

Pues no porque a mí me gusta hacer las cosas porque las siento. Necesito motivación para hacerlas, si no no las hago. Ya sea dar una clase a unos bailarines o montar una coreografía

¿Y está satisfecho del Ullate coreógrafo?

Pues es que es muy difícil estar satisfecho del Ullate coreógrafo.

¿Por qué?

Pues porque uno piensa en que podría haberlo hecho mejor, en haberme desinhibido más, haberme lanzado… Pero yo sólo sé que lo que hago gusta, tiene éxito y cuando vamos fuera piden coreografías mías. Por qué, pues porque les da una imagen nueva de España, de nuestro arte… Bueno, no es algo que me preocupe. Lo importante eres tú y si eres honesto contigo mismo. Que lo que hayas hecho haya sido con amor, cariño y toda la necesidad de hacerlo.

Si tuviera que elegir a un maestro de los que tuvo…

¿Maestro preferido? Hombre, yo quiero mucho a Maurice Bèjart. Pero a todos los maestros les tengo un gran respeto. María de Ávila me dio la oportunidad de ser como soy. Antonio la oportunidad de disfrutar de otro lenguaje… no puedo elegir uno, la verdad

¿Y de sus alumnos?

Pues todos tiene algo que me interesa. Todos me llenan de emoción, tanto los que veo mucho como a los que no veo. Es una satisfacción que Ángel Corella, Jesús Pastor, Fernando Carrión, Carlos López, Antonio Ruz, estén felices triunfando.

Sólo ha nombrado a chicos…

Ah, bueno, ¿bailarinas? Lucía Lacarra, Tamara Rojo, Ruth Miró… la verdad es que son todas muy buenas.

¿Siente que hay una parte suya en todos esos bailarines que hoy triunfan fuera?

Yo creo que siempre les quedará algo. Una persona nunca se olvida de su padre, de su madre, de cómo le han educado o cómo le han hecho ver la vida. Pues es parecido

¿Qué desea en este momento?

Hombre, que se acaben las guerras, que se termine el hambre en el mundo…

¿Y algo más concreto?

Pues que la danza tuviera un sitio en este país. En el extranjero se habla del talento que hay en España, de los bailarines, qué bien… Llegan luego aquí y ven que todo es tan difícil y requiere tanto sacrificio que la gente se plantea cómo es posible que haya lo que hay con tan poca ayuda.

Ballet Víctor Ullate-Comunidad de Madrid

Festival Itálica Del 1 al 3 de julio

Festival Porta Ferrada 16 de julio

Teatro Jovellanos (Gijón) 26 y 27 de agosto

MAESTRO

Es legendaria su labor como maestro. Grandes estrellas del paisaje internacional de la danza salieron de sus manos. Ha formado luminarias Víctor Ullate y aunque él no lo confiese muy en el fondo, debe haber dolor por cada pérdida, por cada bailarín magnífico que ha seguido la ruta predestinada, la de salir de la compañía de su padre a abrirse camino en el planeta. “Yo he tratado siempre de no añorar”, confiesa. “El tiempo sabes que pasa y tampoco vivo del mañana. Estoy siempre pendiente del presente, del hoy”. Parece estar viviendo un momento tranquilo, menos combativo que otros, aunque no falten arrebatos y de vez en cuando saque al viejo león de la jaula y envíe notas enerdecidas a los medios cuando escucha declaraciones que le molestan. Pero ahora todo le parece más relativo. No como cuando estaba activo como maestro y coreógrafo, buscando sede y dinero, asuntos que le obsesionan. “Los tiempos cambian, la vida cambia y lo que en un principio empezó siendo una escuela ha terminado siendo mucho más. En el principio todo era más casero, más íntimo pero me siento muy a gusto y muy orgulloso de la compañía como está ahora”, dice arrellanado, sereno y sonriente desde la cómoda poltrona de su oficina con calor de hogar.