Entrevista. Cristina Hoyos: Por y para el flamenco
Autor: Anabel Poveda
Revista: Por la Danza nº 70
La bailaora cristina hoyos ve cada día más cerca el momento de bajarse de los escenarios… despacito y a compás. Agradecida y humilde por naturaleza, ha decidido devolverle al baile y a Sevilla un poquito de todo lo recibido. Su aportación lleva por nombre museo del baile flamenco y pretende convertirse en un referente para los amantes de este arte.
¿Cristina por qué un Museo del Baile Flamenco?
La idea surge entre todos, entre mi familia, mi marido, como una manera de seguir vinculada al baile. En el fondo es darle al baile, y a Sevilla, lo que me han dado a mí, porque a mí el baile me lo ha dado todo y Sevilla también porque he nacido aquí, en este manantial del arte flamenco. Entonces hemos pensado ¿de qué manera seguir vinculada al baile? Y no cabía otra localización, incluso he tenido ofertas para hacerlo en otros sitios, quizá con más facilidades, pero yo soy nacida en Sevilla, quiero que el Museo del Baile Flamenco esté en Sevilla, porque es aquí donde están mis raíces, mis amigos, mi gente, y donde yo creo que tenía que estar.
¿Será el museo de Cristina Hoyos?
No, para nada es el museo de Cristina Hoyos, Cristina está ahí porque está todo mi patrimonio hipotecado, ya que de la familia es la que más ha podido hipotecar; pero casi no va a haber nada de Cristina Hoyos. Yo seré la Directora Artística, la que planteará las clases, a quién hay que darle los homenajes… pero Cristina Hoyos es una persona más de las que están ahí. Vamos a jugar con mi nombre, por supuesto, para una serie de cosas, pero no es el museo de Cristina Hoyos, para nada.
Además de la exposición permanente habrá muchas otras actividades.
Totalmente, va a ser un museo vivo en el cual, fundamentalmente, habrá muchas actividades culturales con respecto al baile flamenco. Va a haber muchas pantallas, mucha información , va a ser muy moderno todo, y cómo no, va a haber un rincón para algunos recuerdos de aquella gente que le apetezca dejar sus cosas allí, porque no todo el mundo colabora en dejar recuerdos suyos o de algún familiar fallecido.
¿Te has encontrado muchas reticencias a la hora de ceder objetos personales?
La mayoría ha reaccionado bien porque les apetece estar, tanto a ellos como a algún familiar, y hay otros que son menos receptivos.
¿Este museo será una cantera de futuros artistas?
Nosotros estamos creando una fundación precisamente por eso. Las fundaciones son sin ánimo de lucro, y estamos viendo de qué manera podemos ayudar a bailaores jóvenes y tener iniciativas con ellos.
Esa iniciativa responde a la intención de Cristina Hoyos de descubrir nuevos talentos…
Más que nada el baile evoluciona, no quiere decir que yo no evolucione, pero yo creo que una ayuda más grande es ponerle a un bailaor una puesta en escena, saber dónde tienen que bailar, dónde tienen que ir, ayudarles a ir a los teatros, yo creo que más que enseñarles a bailar, que también puedo, más que enseñar, corregir y modelarlos un poco, bajo mi prisma o mi forma; pero yo creo que lo mas importante es montar un espectáculo, hacer la coreografía y darles la oportunidad de ir a algún teatro, porque Tina Panadero lleva toda la vida siendo representante del Ballet Flamenco , de la Compañía Cristina Hoyos , y anteriormente de Gades; y entonces, de esa manera, se les ayuda mucho más. Si yo verdaderamente veo a una persona que me guste, y que vea que tiene talento para el baile, le ayudaremos.
¿Será compatible seguir en la compañía y llevar el museo?
No lo sé, no sé si será compatible hasta que no lo pruebe. Yo he tenido muchos colaboradores, por lo tanto, creo que puede ser compatible porque en el museo va a participar mucha gente.
¿El museo es una forma de bajarse de las tablas progresivamente?
Sí, yo nunca he querido anunciar una retirada, porque siempre he dicho que me voy a retirar despacito y a compás como he ‘llegao’, porque si hay un personaje en cualquier ballet de una vieja, de una señora, de una madre… por qué no hacerlo.
Pero lo que sí quiero es dejar de ser cabecera de cartel, ser protagonista incluso de cualquier ballet, bailar en una gira durante todos los días… ya este año que viene, a punto de cumplir los 60, me estoy planteando no bailar más, pero no anunciarlo, que sigan los jóvenes y si en algún momento hay un personaje, lo hago, y sino, pues nada, tranquilamente.
¿Y no cuesta bajarse del escenario cuando aún se tiene éxito?
No, no cuesta porque ya hace tiempo que lo tengo en mente y lo tengo dentro, lo que pasa es que siguen contratando el ballet con la presencia de Cristina Hoyos, y eso es lo que me retiene. Pero verdaderamente hace tiempo que comento con mi marido y mi familia que estoy cansada de hacer giras largas, de atender a mucha gente, ensayos, prensa, compromisos… es mucha carga y yo ya quería quitármela un poco y va a ser el momento.
¿Te has merecido un descanso no?
Lo que pasa es que no será un descanso, será estar siempre ahí, vinculada, haciendo cosas por y para el baile. Yo pocos días me levantaré sin pensar que tengo que hacer algo para el baile. Habrá otros momentos que me apetezca coger el coche y decir -esta semanita nos vamos a perder-.
¿Alguna mañana te levantas pensando que, en el baile, has hecho todo lo que tenías que hacer?
Para nada, por eso digo que la ilusión no se pierde. Yo puedo pensar que no quiero subirme a los escenarios con tanta asiduidad, y dejar a la gente joven, que es estupenda, pero nunca me cuesta, tengo muy asimilado lo que puedo hacer a partir de ahora, será coreografiar, dirigir… otras cosas, pero no me importa porque yo me embobo cuando veo bailar a una persona bien y me encanta, y la animo, y es una etapa para disfrutar viendo bailar a los demás.
¿Hay que saber reciclarse?
Sí, claro que sí, yo soy una persona que creo que he ido con el tiempo, con la evolución del flamenco. Además, siempre he intentado acompañarme de gente joven que son los que te dan esa forma de bailar, esa espontaneidad, esa frescura, y yo en mi forma de bailar creo que no me he quedado atrás, ni en mis conceptos tampoco, eso me dicen cuando ven espectáculos que yo hago. Algunos movimientos de mi cuerpo y mis manos, me dicen que estoy totalmente de vanguardia. Procuro nutrirme de gente joven, que son los que tienen esa frescura. Para nada creo que me quedo atrás.
Dices que has evolucionado con el tiempo pero… ¿Siempre sin despreciar la raíz?
Uno no debe de olvidarse de eso, ni de las raíces ni de la esencia, porque si se olvida de eso entonces… no sería flamenco. El flamenco tiene una raíz tan fuerte, tan pasional y tan rica que uno no puedo olvidarse de eso. Pero a la vez, más que darle frescura, que hay que dársela porque el flamenco evoluciona, hay que evolucionar en los conceptos coreográficos, de teatro, saber ir con el tiempo y no quedarte atrás… hay que evolucionar en técnicas, en todas las cosas nuevas.
¿A estas alturas de tu carrera puedes asumir una mala crítica?
¿Asumirla? Algunas pueden hasta causarte risa. Ala edad que yo tengo el que hagan una mala crítica puede darte risa; primero porque en algunas puede haber falta de respeto, eso por un ‘lao’; y por otro ‘lao’, porque después de bailar tanto y recibir tantos premios y tanto éxito, que un señor venga y no le guste… yo creo que son más bien cosas personales.
Ya te digo que jajaja. Cuando el teatro está lleno, el público sale encantado del espectáculo, te dicen maravillas, esa es la tranquilidad ¿Qué más quieres? Que un señor te ponga una mala crítica da un poco igual. Yo prefiero la crítica de mi marido, o de mis amigos, que la de los periódicos.
¿Cómo ves a las nuevas generaciones?
Veo a mucha gente estupenda, veo a mucha gente maravillosa, hay un abanico de gente que lo hace muy bien, y después hay otro abanico que cree que esto es fácil, que todo es bailar de cualquier manera, que muy jóvenes ya son coreógrafos, directores y pueden tener una compañía… pero después hay otra gente que pisa más la tierra y que hará que, verdaderamente, el baile siga adelante. Yo te hablo de la cantera de Andalucía, porque la de Madrid la conozco menos, pero aquí hay gente maravillosa.
¿Antes costaba más llegar arriba?
Antes es que no había medios de comunicación y para que la gente se enterara de que habías tenido una gira de éxito… pero también te digo que igual que ahora llegan más rápido que antes, también se van antes, el éxito es más corto. Antes cuando se afianzaba una figura era para siempre y la tenías que ir a ver al teatro, no la veías en otros medios, por lo tanto, había más solidez en las carreras.
¿Qué le falta a la danza para ocupar el puesto que se merece?
En España se programa muy poco baile, los programadores de los teatros tendrían que programar danza por obligación directa de las instituciones. Además, la mayoría de los espectáculos de baile se llenan, porque demanda hay. Está bien que haya un espacio para que traigan compañías extranjeras, pero que dejen lugar a la gente del país.
POR LA DANZA quiere agradecerle a la dirección del hotel Alfonso XIII de Sevilla las facilidades y el trato recibido a la hora de realizar la sesión fotográfica con Cristina Hoyos en sus instalaciones.
UN MUSEO CON ALMA
Para que el Museo del Baile Flamenco sea hoy una realidad, todos los implicados han invertido más de tres años en perfilar un proyecto que definen como ilusionante. El museo tenía que tener alma y estar lleno de buenos sentimientos, y para eso eligieron la simbólica fecha del 18 de diciembre, para rellenar las entrañas del edificio con nombres, deseos, ilusiones y bonitas palabras. POR LA DANZA fue testigo mudo de aquel acto con olor a incienso y luz de velas.
Cristina Hoyos, promotora y alma del Museo del Baile Flamenco, lo explicaba así de bien: “Ha sido un acto entrañable para que haya mucha espiritualidad dentro del museo, para que haya muy buenas vibraciones, y con gente muy diversa, porque el flamenco ha nacido de muchas mezclas de culturas y sentimientos. Elegimos la fecha del día 18 porque hace 9 años que yo me operé de cáncer de mama, me operaron sin saber la magnitud que podía tener y afortunadamente sigo bailando, sigo aquí, sigo muy bien, con ganas, con ilusión; lógicamente con menos fuerza, pero no por la enfermedad, sino por la edad, pero con la ilusión de seguir luchando por el baile, hasta que mi destino diga ‘Cristina hasta aquí has llegao’”.
Una historia breve pero intensa
Tina Panadero es, junto a Cristina, arte y parte del museo. Ella nos explica cómo nació: “La idea del Museo del Baile Flamenco surge en el año 2002, a raíz de tres reflexiones básicas. De un lado, el equipo promotor del museo, procedente en parte del sector cultural y del ocio, observó una profunda desorientación en el consumo de los espectáculos de flamenco, ya que los espectadores, especialmente los foráneos y extranjeros, carecían de las claves de comprensión del arte flamenco, especialmente del cante y del baile. De otro lado, Cristina Hoyos buscaba una fórmula con la que poder continuar su trabajo artístico, de dignificación del baile flamenco y de la difusión de este arte más allá de su presencia escénica. La respuesta era la creación de un Museo del Baile Flamenco, ya que servía de una forma como ‘rito de pasaje’, como portal de entrada al mundo del baile flamenco para los profanos de este arte, de otro lado como elemento de dignificación y comprensión de este patrimonio para los propios andaluces, y finalmente, como ayuda para proyectar una imagen cultural más potente, culturalmente hablando, de la propia Andalucía hacia fuera, en ámbitos internacionales”.
Lejos de lo que pueda dibujar la mente al pensar en un Museo de Baile Flamenco, la tecnología inunda cada rincón del edificio. “El desafío consiste en dar una forma museológica a una afirmación artística intangible como es el baile flamenco. Para ello los implicados optaron por un museo apoyado en tecnologías multimedia de última generación. De esta forma se generó el concepto de un museo de experiencias ‘experience museum’ con claros enfoques didácticos: de un lado se quiere ampliar y profundizar sobre el conocimiento del baile flamenco como seña de identidad del patrimonio oral y cultural andaluz, de otro lado se pretende que un visitante comprenda las estructuras básicas que construyen el baile flamenco, sus ritmos y su historia social. Para los trabajos museográficos y escenográficos se contó con la colaboración de la empresa Tiquitoc”.
La financiación del proyecto, cien por cien privada, ha contado con la colaboración de un banco ético, que solamente trabaja con proyectos medioambientales, culturales y sociales, el Triodos Bank . Aún así, se trata de una operación financiera muy arriesgada, que, hasta la fecha, no ha recibido ninguna ayuda económica ni de otro tipo por ninguna de las Administraciones donde se la ha solicitado. En el proyecto han intervenido unas 270 personas.
Después de dos años de planificación y de obtención de permisos, se inició la rehabilitación de un edificio del siglo XVIII en el centro de Sevilla. La producción de los audiovisuales, la programación digital etc. llevan más tiempo, por que lo se calcula poder inaugurar oficialmente el Museo a principios de abril del 2006, aunque el 13 de marzo empiezan los cursos Hiniesta Cortés, Alejandro Granados y El Junco.
El museo cuenta con tres plantas y un sótano estructurándose en varias áreas funcionales: áreas de atención y permanencia de los visitantes, áreas de baile, áreas de experiencia museográfica, áreas de conocimientos para talleres, seminarios, área de compra. Por ello, el sótano es un espacio plurifuncional que sirve para talleres de baile, cocktails, talleres infantiles y exposiciones temporales.
La planta baja recibe a los visitantes que pueden gozar de los dos patios y observar a los alumnos (neófitos o profesionales) ensayando. En este sentido, el estudio de baile sirve para demostrar que el baile flamenco es una expresión artística que reclama ensayos, entrenamientos constantes para alcanzar un cierto nivel, que está en constante evolución y no es una manifestación folclórica. Por este motivo, se ofrecerán clases de baile, pero no se permitirán fotos turísticas con personas disfrazadas de bailaores o de bailaoras.
El patio central se transforma mediante un escenario hidráulico en un pequeño teatro/tablao de muy elevada calidad lo que permite crear un ambiente nocturno diferenciado para los eventos de baile o noches VIP que ofrece el museo.
El corazón del museo, con la parte más expositiva, se encuentra en la primera planta. En ésta se concentran las proyecciones audiovisuales que hacen entender las raíces del baile flamenco, sus estilos, su historia social, sus figuras, su dimensión cultural internacional, etc. Para estas proyecciones se ha contado con la colaboración de directores y realizadores audiovisuales de la talla de Alejandro Toledo, operadores como Javier Aguirresarobe, músicos como Gualberto García o Pedro Sierra, etc.
La segunda planta es un espacio multifuncional que se inaugurará con una exposición de Vicente Escudero. Sirve además para ruedas de prensa, seminarios y talleres, recepciones, presentación de proyectos culturales, publicaciones etc. En total, el museo se desarrolla sobre 1.500 metros cuadrados.
Entre las actividades planificadas destacan los talleres infantiles, las noches VIP, las clases de baile y una línea editorial propia ‘flamenco sapiens’ donde se publicarán trabajos sobre el flamenco de diferente índole.
Cristina tiene muy claro lo que quiere que sea el Museo del Baile Flamenco: “Yo más que un boom quiero que lleve sus pasos, que siga avanzando, que la gente vaya a verlo, que la gente que quiera aprender a bailar encuentre muchos maestros, espectáculos muy bonitos, mucha información , y que sea interesante para cualquier persona que le guste el baile”. istina Hoyos fue la encargada de enterrar a de plata llena de buenos deseos.
