Nosotras.
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Nosotras.

13 abril 2011 · Por simple

Autor: Rosa Olivares

Revista: Express, Revista de Información y Debate sobre Arte Actual nº 58


Un día al año el mundo nos mira oficialmente: el 8 de marzo, día mundial de la mujer trabajadora. Lo que pasa el resto de los 364 días del año, de todos los años de la historia del mundo, no parece interesar a nadie. Nosotras somos las mujeres, las madres, las hijas, las amantes, las amigas. Las enfermeras, las secretarias, las maestras, las azafatas, pero también somos, también podemos ser las catedráticas, las médicos, las abogadas, las conductoras… En la Unión Europea más del 80% de las mujeres tienen estudios universitarios, pero solamente un 12% ocupan puestos de dirección. Podemos pero no podemos. Somos maravillosas, pero no lo suficiente; eficaces y trabajadoras, pero ojo con quitarle el primer puesto o el puesto de trabajo a un hombre no tan maravilloso, ni tan eficaz, ni tan trabajador, y sobre todo, no esperemos cobrar lo mismo que ellos por el mismo trabajo. No, eso no es así en ningún país del mundo. Todavía no.

Foto Guerrilla Girls. Do Woman Have To Be Naked To Get into the Met. Museum?, 1989. Cortesía de las artistas

Somos nosotras las que morimos todos los días del año a manos de los que más nos han querido, de los que nos quisieron tanto que consideraron que éramos cosa suya. Somos nosotras, pero no nos reconocemos en esa imagen que el hombre ha construido de nosotras. Porque sin duda somos bellas, sin duda somos madres, sin duda nos preocupamos por los demás, pero de ahí a ser símbolos y no mujeres hay un gran paso. Nunca quisimos que ellos, los hombres, fueran simplemente triunfadores, soldados, campeones, atletas, sólo quisimos que fueran como son, como sean, pero auténticos, no usurpadores, y nunca entenderemos por qué ellos sólo nos ven cuando salimos en ropa interior en un anuncio de perfume, o de chocolate, o de coches, o de cualquier cosa para la que nunca nos pondríamos en ropa interior.

Cuando las mujeres nos agrupamos para defendernos entonces las cosas cambian, y sólo nos agrupamos porque, de repente, somos feas, lesbianas, amargadas. Si nos aburrimos nos juntamos para reivindicar, y nuestros intereses son «cosas de mujeres», desvirtuando así cualquier intento de igualdad. Porque la igualdad no es algo que te regalan o te conceden, sino algo que ya tienes aunque no te lo reconozcan, un derecho con el que todos y todas nacemos. Pero no, las mujeres somos relegadas hasta en el estudio sobre nosotras mismas: desde la ginecología hasta los estudios de género están copados por hombres.

Y en el 2011 las mujeres seguimos teniendo que estar desnudas para entrar en un museo, como en 1989 denunciaban las Guerrilla Girls, sólo que ahora tal vez en lugar de estar pintadas en un lienzo sea en una performance, pero desnudas, finalmente. Se dice mucho, demasiado, que es el mundo del arte el que mas cómodo es para nosotras. ¿Por qué el arte y no la biogenética? Tal vez porque en el arte no hay riesgo, no hay tanto dinero, no hay tanto poder… Pero en cualquier caso es mentira: ¿cuántas mujeres dirigen museos en España? Y desde luego no los más importantes, aunque eso no es lo esencial. Lo esencial es por qué a un hombre no se le exige lo mismo que se le exige a una mujer, y por qué a una mujer no se le perdonan las debilidades que a los hombres se les permiten con una sonrisa de complicidad.

Nosotras seguiremos trabajando el doble y ganando la mitad, seguiremos pariendo y criando a los hijos, cuidando a todos menos a nosotras, pidiendo, a veces lastimeramente, un poco de igualdad. Seguiremos muriendo, real y simbólicamente, en manos de aquellos que juraron amor eterno y que no cumplieron. Seguiremos siendo imágenes en el calendario, intercambiables tal vez como mujeres pero insustituibles como personas.