ARCE, presentará nuestra exposición de revistas culturales “EL PAPEL DE LA DIFERENCIA”, renovada y con un nuevo diseño.
Cuando en 1983 un pequeño grupo de publicaciones de pensamiento y cultura decidieron reunirse en la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE), desde un inicio se plantearon la necesidad de impulsar el reconocimiento de la importante labor que desempeñan estas publicaciones como insustituible aportación de nuevas ideas.
Desde entonces, las revistas agrupadas en ARCE mantienen una estrecha relación, desde distintas opciones intelectuales y estéticas, con un discurso que da cuenta de la permanente aportación de propuestas y criterios a un debate que, al tiempo que enriquece nuestro entorno cultural, se alinea con las preocupaciones en otros ámbitos internacionales para generar novedosas contribuciones a través de las que aprehender y superar las incertidumbres de la contemporaneidad.
Todo ello nos ha llevado a concebir “EL PAPEL DE LA DIFERENCIA”, una exposición de revistas de pensamiento y cultura en la que, al tiempo que se subraya el papel primordial que cumplen, aquí y ahora, estos proyectos culturales, vinculamos su actual quehacer con todo una trayectoria de la que las revistas son herederas, poniendo un énfasis principal en la existencia actual de esas publicaciones culturales que siguen renovando el desarrollo del pensamiento y las ideas.
Unas publicaciones que plasmamos en “EL PAPEL DE LA DIFERENCIA”, porque estas revistas, sempiterno refugio de creadores, han contribuido y siguen contribuyendo a arrebatar lo nuevo de la invisibilidad, como uno de los termómetros más fieles que pudiéramos concebir de la función emancipadora que la cultura puede desempeñar.
Exponer todo este imaginario de los ámbitos culturales más libres de nuestro país, acompañado de las necesarias acotaciones informativas, de sus antecedentes en el tiempo remoto y cercano, es levantar acta de que lo mejor de nuestro presente incierto y convulso sigue encontrándose en el frontis y en las páginas de las revistas culturales, sin cuya existencia, a buen seguro, seguiríamos viviendo bajo los chatos postulados de lo acomodaticio.
