Wiliam Nicholson / Lee Miller
Autor: Ana Rimblas / Edwin Beaton
Revista: Álbum. Letras y Artes nº 81
Wiliam Nicholson
Este sorprendente y polifacético pintor inglés fue sin duda alguna un artista lleno de talento. Y si su obra parece no haber alcanzado fuera de su país el reconocimiento que merece, ello quizás se deba simplemente al hecho de que el artista británico vivió entre dos siglos y dos concepciones del arte muy diferenciadas, que él, al menos de alguna manera, intentó reconciliar en su obra.
Nacido en Newark en 1872 y fallecido en 1949, William Nicbolson se vincula por una lado con la tradición pictórica de los siglos precedentes y, por otro lado, podría decirse que anuncia una pintura que sólo comenzaría a hacerse realidad mucho más tarde. Así, en innumerables ocasiones, los críticos que se han ocupado de su obra han destacado el hecho de que sus escuetos y sobrios paisajes prefiguran de alguna manera el minimalismo y las abstracciones de su hijo, el también pintor Ben Nicholson.
Y esta es otra de las características que relacionan a nuestro pintor con los artistas de los siglos anteriores, el hecho de entroncarse en una auténtica dinastía de artistas, pues fueron pintores tanto su primera esposa, Maybel Pryde, desgraciadamente fallecida muy pronto, en 1918, como su cuñado James Pryde, y luego lo serían también su hijo e incluso su nuera, Winifred Nicholson, esta última una lírica y a veces incluso espiritual pintora de flores y paisajes.
Y es que en definitiva William Nicholson fue un artista de amplio espectro, pues no sólo fue un pintor que practicó todos los géneros, tanto el retrato, como el bodegón o el paisaje, sino que también fue ilustrador de libros, especialmente de literatura. infantil, un buen escenógrafo teatral, y un excelente xilógrafo y grabador que muy pronto, en 1896, realizó un abecedario que alcanzó gran éxito, además de crear junto a su cuñado James Pryde un seudónimo, Beggarstaff Brothers, bajo el que ambos trabajaron como cartelistas, en la línea del modernismo, en un estilo similar al de los grandes cartelistas alemanes.
Conocido sobre todo por una famosa fotografía que realizó Malcolm Arbuthnot en 1912, cuando el pintor tenía cuarenta años, William Nicholson nunca llegó a pintar su autorretrato, aunque ocasionalmente aparece en alguna de sus obras reflejado de manera imprecisa en algún espejo o como una sombra en el suelo de algún paisaje.
Lee Miller
Aunque durante todos estos años nunca faltaron quienes continuaron interesándose en ella, no sin razón, pues se trata en verdad de una mujer fascinante, también es cierto que la mayoría de quienes se sentían atraídos veían sobre todo en Lee Miller, o bien la bellísima modelo retratada por los más prestigiosos fotógrafos de la primera mitad del siglo XX, o bien una de esas estadounidenses que frecuentaron los ambientes artísticos de vanguardia en Europa, lo que le permitió ser la amiga íntima de algunos de los más grandes artistas de este período, la amante de Man Ray y luego la esposa del artista y coleccionista sir Roland Penrose.
Nacida en 1907 cerca de Nueva York, muy pronto, en 1925, la joven norteamericana realiza su primer viaje a París, donde estudia técnica teatral en 1’Ecole Medgyes y donde ya establece un primer círculo de amigos. Aunque en realidad es al año siguiente, y de nuevo en NuevaYork, cuando la suerte la sonríe verdaderamente. En un rocambolesco accidente de tráfico conoce a Condé Nast, el editor de Vogue , que sabe captar inmediatamente sus muchas posibilidades y que la hace comenzar a trabajar como modelo para su ya famosa revista. A partir de 1927, Lee Miller, que acaba de cumplir veinte años, posa como modelo para los más prestigiosos fotógrafos del momento, artistas procedentes, tanto del mundo de la moda propiamente dicha, como de las más innovadoras vanguardias artísticas, gente como Eduard Steichen, creador junto a Alfred Stieglitz de la famosa T’he Little Galleries of the Photo-Secesion , Arnold Genthe, que realizaría espléndidos retratos de ella, el alemán Horst P. Horst, etc. Pero pese a este éxito la inquieta joven decide regresar a París donde, en un primer momento, continúa trabajando como modelo para los más celebres costureros de este período, Jean Patou, Lucien Lelong o la famosa Elsa Schiaparelli, una creadora italiana muy vinculada a los surrealistas, aunque muy pronto Lee establece contacto con su compatriota Man Ray convirtiéndose en su modelo, su ayudante y en su amante.
Nacido en Filadelfia en 1890, Man Ray que en un principio era un pintor cubista interesado por la abstracción, había conocido en Nueva York a Marcel Duchamp y Francis Picabia, que habían abandonado Europa a causa de la guerra y que disfrutaban en los Estados Unidos del papel de figuras destacadas del mundo del arte de vanguardia. Instalado en París desde 1921, Man Ray había establecido estrechos vínculos con el grupo de los surrealistas y muy pronto había comenzado él mismo a realizar cine experimental y a trabajar como fotógrafo, creando por ejemplo en 1922 los rayógrafos, siluetas de objetos sobre una placa sensible, punto de partida de la fotografía abstracta. Lee Miller conoce a los amigos de Man Ray, a Paul Eluard, a Picasso, a los miembros de los ballets rusos. Y en 1930 es ella quien «interpreta», en el film de Jean Cocteau Le fang d’un poete , una figura emblemática del surrealismo del período, la pálida y misteriosa estatua femenina sin brazos que anima al poeta a penetrar en el espejo que orna uno de los muros.
En 1931 Lee Miller y Man Ray comienzan a frecuentar a un millonario egipcio llamado Aziz Eloui Bey, que está casado con una bella y muy fotografiada mujer llamada Nimet. Muy pronto se establece entre las dos parejas una turbulenta relación. Nimet se suicida y Man Ray intenta hacer lo mismo. Lo que finalmente lleva a Lee a tomar la decisión de abandonar París y regresar a Nueva York. Allí crea su propio estudio de fotografía, en el que trabaja en colaboración con su hermano Erik. Se inicia así un período de gran actividad que durará dos años y que sólo interrumpirá la llegada de Aziz, que viene decidido a conquistar a la joven norteamericana. Cosa que consigue, pues al año siguiente, 1932, Lee Miller contrae matrimonio con el millonario egipcio. La pareja establece su residencia en Egipto, aunque suelen viajar frecuentemente a Europa, pasando largas temporadas en la mansión que Aziz posee en Saint Moritz. Pero aunque la relación con el rico y atractivo egipcio duraría hasta 1939, la realidad es que muy pronto Lee comienza a pasar más y más tiempo lejos de su marido y que vuelve a frecuentar a sus antiguos amigos, Man Ray, Max Ernst, Paul y Nusch Eluard, Michel Leiris, etc. Y es también en este período cuando conoce a aquel que va a convertirse en su nuevo compañero, Roland Penrose.
En el verano de 1937 Lee pasa algún tiempo en una mansión que el hermano de Roland posee en Cornwall en compañía de un grupo de amigos entre los que se encuentran, entre otros, Max Ernst y la también fascinante Leonora Carrington, Man Ray y su nueva amiga, la martiniquesa Ady. Y un poco más tarde este mismo grupo pasará unas cortas vacaciones con Picasso y Dora Maar en Mougins, en el sur de Francia. A partir de ese momento Lee, en compañía de su nuevo amante, viaja por la región de los Balcanes, Grecia y Egipto.
El 25 de agosto de 1944 entra en París con los aliados. Allí vuelve a encontrarse con sus amigos, Picasso, Nusch y Paul Eluard, Elsa Triolet y Louis Aragon. Por encargo de Vogue fotografía a la escritora Colette, a Jean Cocteau y a Marlene Dietrich y Fred Astaire que actúan para las tropas aliadas. Siguiendo a éstas, Lee Millar continúa el camino hacia Alemania. En Bruselas fotografía a René Magritte y a Paul Delvaux. Luego, asiste a la liberación del campo de Dachau, realizando fotografías terribles y espectaculares. Y todavía en 1946 trabaja durante algún tiempo en Hungría, donde fotografía por ejemplo la ejecución de líder fascista Bardossy.
En cualquier caso es en 1973 cuando realiza lo que será uno de sus últimos trabajos, las fotografías de Antoni Tapies que ilustrarán la biografía del artista que prepara su esposo, Roland Penrose. En 1977, sólo tres meses después del nacimiento de su primera nieta, Lee Miller fallece en Farley Farm.
